Biografía de Julian Robertson: ¿Cuál es su estilo de inversión?

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Julian Robertson / 6 julio, 2021

Edgar Mondragón Tenorio Journalist

La burbuja nos ha explotado en nuestra cara y las causas han sido el exceso de codicia humana y por errores de cálculo de las entidades financieras”

Julian Robertson

Un año sabático familiar en Nueva Zelanda, era lo que le hacía falta a Julian Robertson para despejar sus ideas y decidirse a emprender lo que sería uno de los primeros y más exitosos hedge fund de la historia.

Los inicios

Robertson creció en el seno de una familia acomodada, hijo de un ejecutivo de la industria textil, sin mayores complicaciones que las de un niño promedio. Ingresó a la Universidad de Carolina del Norte.

Al terminar sus estudios, Robertson decide ingresar al ejército, donde sirvió en la marina estadounidense por dos años en donde, dice, aprendió el valor de la disciplina.

Fue al salir del ejército que empezó su andar en el mundo financiero, se mudó a Nueva York y empezó a trabajar como corredor de bolsa en Kidder, Peabody & Co., donde continuó su carrera los siguientes veinte años hasta llegar a ocupar el cargo de jefe de gestión de activos.

La gran decisión

En 1980, a los 47 años y después de pasar un año de “descanso” en Nueva Zelanda, Robertson decidió empezar a gestionar fondos por su cuenta, y fundó Tiger Management Corporation, la cual sería uno de los primeros hedge fund del mundo.

El capital de arranque de Tiger fue de $8,000,000 de dólares, provenientes de amigos y conocidos. Durante los años siguientes, Robertson se hizo de buena fama por su visión certera para invertir y movilizar el dinero.

En 1987 fue uno de los pocos que previeron la caída de la bolsa y cambió oportunamente sus valores estadounidenses por valores extranjeros, sorteando así el lunes negro. 

Otra de sus hazañas como inversor es la increíble obtención de un retorno del 80% en un solo año, en 1993, gracias a un muy exitoso acuerdo de bonos. Para 1996, el capital inicial de Tiger Management Corporation, se había convertido en $7.2 mil millones de dólares y, para 1998 los activos totales de Tiger se valuaban en $22.8 mil millones dólares.

El cambio que no pudo entender

1994 fue el principio del fin para Tiger Management Corporation, ese año Robertson decidió cambiar la estrategia de inversión y centrarse en la compra de divisas y bonos, en imitación a la estrategia de George Soros. Sin embargo, la empresa tuvo una pérdida en el primer trimestre de ese año del 12%, lo que provocó una salida de inversores del fondo.

En 1995, aunque fue un año con ganancias, estas estuvieron muy por debajo del promedio de los principales índices bursátiles y solo gracias a que logró capitalizar posiciones en corto de futuros de cobre. Este par de años fallidos le costaron a Robertson la salida de $800 millones de dólares de sus inversionistas.

Pese a que los siguientes años continuaron sin mayores inconvenientes, 1999 fue un año de eventos desafortunados y grandes pérdidas. Apostar contra la tasa de interés japonesa o a favor de bonos rusos de corto plazo que no fueron liquidados, le costaron a Robertson cerca de $2,600 millones de dólares.

El mercado seguía avanzando y cambiando en torno a las nuevas tecnologías, y Robertson tomó la decisión de apostar en contra de la tendencia cuando esta indicaba el puje de las empresas tecnológicas. Este error le costó $6,000 millones de dólares entre 1999 y el año 2000.

En abril del año 2000 y después de confesar su falta de entendimiento del mercado moderno que, según él, no actúa bajo una dinámica lógica, decide cerrar sus seis fondos y devolver el capital restante para retirarse de Wall Street.

¿Cuál es su estilo de inversión?

En sus mejores épocas, Julian Roberson se podía jactar de su gran habilidad para encontrar números ocultos en los estados financieros y tomar las mejores decisiones para invertir.

Además, siempre se encargó de que en Tiger Management Corporation, trabajaran solo los mejores que aportaran ideas y realizaran un análisis más allá de los folios con números.

Julian Robertson hoy

Ya en el retiro, Robertson continúa invirtiendo su capital en fondos de empresas creadas por la gente él mismo entrenó. Cuenta con una fortuna personal estimada de $4.4 mil millones de dólares y es un activo filántropo y apoyador de varias causas sociales y educativas.

Su legado de altibajos en torno a fases de apertura a las ideas y la cerrazón de la soberbia son lecciones que quedan para que todos los inversionistas tomen en cuenta para aprender a tomar las mejores decisiones.

 

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