El aumento sin precedentes de la esperanza de vida a nivel global está transformando nuestra forma de entender la riqueza. En el ámbito de la banca privada, la gestión del patrimonio ya no puede desvincularse de la gestión del capital biológico.
¿Qué significa envejecer?
Usted afirma que el cerebro cambia a partir de los 65 años. ¿Cuál es realmente el "regalo de los años"?
Con el tiempo, el cerebro desarrolla una mayor facilidad para procesar los aspectos positivos que percibe. En experimentos con fotografías, los adultos de 40 y 50 años recuerdan imágenes positivas y negativas por igual, pero los mayores de 65 muestran una clara tendencia a la positividad emocional: recuerdan con más facilidad lo agradable.
Este hallazgo pone de manifiesto la tendencia a la positividad emocional con los años. Se trata de un mecanismo de defensa natural que a menudo pasa desapercibido por el estigma cultural que asocia “viejo” con términos negativos como “gastado” o “rancio”, un prejuicio social que incluso se refleja en el diccionario.
¿Por qué es tan importante el diálogo interno para la longevidad?
Hablar es un proceso cognitivo que estimula el cerebro y, además, tiene un efecto psicológico muy positivo. Nos ayuda a compartir, a organizarnos mentalmente y a desahogarnos. También tiene una dimensión social. En cuanto a la esperanza de vida, distintos estudios señalan que las personas más extrovertidas y comunicativas tienden a vivir más tiempo, lo que refleja una relación directa entre interacción social y longevidad.
Otro aspecto relevante es que las mujeres viven más que los hombres, aunque nazcan más niños que niñas. Según diversos estudios, ellas tienden a verbalizar más sus emociones. En España, las mujeres viven de media casi 87 años, frente a los 81 de los hombres. Mi consejo es claro: habla, conversa y háblate también a ti mismo; es una herramienta fundamental de organización mental.
En su libro destaca varios pilares para envejecer felices, ¿cuál es el más fácil de poner en marcha?
Cuando nos planteamos cómo queremos vivir, conviene partir de una mirada integral del bienestar: físico, psicológico y social. El punto de partida es el autoconocimiento. Entender cómo somos, reconocer nuestras cualidades —también las físicas— y preguntarnos qué nos gusta realmente y qué aspectos son importantes para nosotros.
En el plano psicológico y emocional, implica reflexionar sobre aquello que da sentido a nuestra vida. Y, en el ámbito social, identificar con qué personas nos sentimos mejor y qué tipo de relaciones queremos cultivar.
A partir de ahí, podemos tomar las riendas de nuestra vida y organizar nuestro día a día en torno a esas prioridades: nuestra vocación, nuestras relaciones y nuestras actividades. Y algo clave: saber pedir ayuda. Hay momentos donde necesitamos escuchar y compartir con otras personas, y eso también forma parte de esa guía para acercarnos a una vida más plena.
¿Cuál cree que es el mínimo biológico de actividad física innegociable para no perder el hilo de nuestra salud?
¿Cómo afecta el ejercicio físico a las personas mayores?