Longevidad: cómo vivir más y mejor, según el psiquiatra Luis Rojas Marcos

El aumento sin precedentes de la esperanza de vida a nivel global está transformando nuestra forma de entender la riqueza. En el ámbito de la banca privada, la gestión del patrimonio ya no puede desvincularse de la gestión del capital biológico.

El paradigma actual ha evolucionado hacia un modelo de envejecimiento positivo y saludable, en el que la vitalidad, la autonomía y el propósito se consolidan como los activos más valiosos en la sociedad actual. En esta nueva entrega de la serie ‘Vivir Mejor’, hablamos con el psiquiatra Luis Rojas Marcos sobre cómo envejecer mejor y por qué hacerlo es, también, una decisión estratégica.

¿Qué significa envejecer?

El envejecimiento no es un declive inevitable, sino un proceso dinámico de optimización de oportunidades en salud, participación y seguridad. Sin embargo, el prestigioso doctor Luis Rojas Marcos, psiquiatra y autor de “El regalo de los años” (Harper Collins, 2026), advierte en una entrevista para BBVA Suiza acerca de un estigma cultural persistente: “Si buscas la palabra viejo en el diccionario, encuentras la definición de rancio, deslucido o gastado. Es un prejuicio social que incluso se refleja en la lengua”. Frente a esto, el doctor defiende que el envejecimiento positivo debería considerarse “lo normal”. Por eso propone hablar de la “tercera etapa”, alejándose del edadismo. Y lo tiene claro: como afirma este doctor de 82 años, no es necesario correr maratones; lo innegociable -dice- es hacer ejercicio a diario.

Usted afirma que el cerebro cambia a partir de los 65 años. ¿Cuál es realmente el "regalo de los años"?

Con el tiempo, el cerebro desarrolla una mayor facilidad para procesar los aspectos positivos que percibe. En experimentos con fotografías, los adultos de 40 y 50 años recuerdan imágenes positivas y negativas por igual, pero los mayores de 65 muestran una clara tendencia a la positividad emocional: recuerdan con más facilidad lo agradable.

Este hallazgo pone de manifiesto la tendencia a la positividad emocional con los años. Se trata de un mecanismo de defensa natural que a menudo pasa desapercibido por el estigma cultural que asocia “viejo” con términos negativos como “gastado” o “rancio”, un prejuicio social que incluso se refleja en el diccionario.

¿Por qué es tan importante el diálogo interno para la longevidad?

Hablar es un proceso cognitivo que estimula el cerebro y, además, tiene un efecto psicológico muy positivo. Nos ayuda a compartir, a organizarnos mentalmente y a desahogarnos. También tiene una dimensión social. En cuanto a la esperanza de vida, distintos estudios señalan que las personas más extrovertidas y comunicativas tienden a vivir más tiempo, lo que refleja una relación directa entre interacción social y longevidad.

Otro aspecto relevante es que las mujeres viven más que los hombres, aunque nazcan más niños que niñas. Según diversos estudios, ellas tienden a verbalizar más sus emociones. En España, las mujeres viven de media casi 87 años, frente a los 81 de los hombres. Mi consejo es claro: habla, conversa y háblate también a ti mismo; es una herramienta fundamental de organización mental.

"Las personas más extrovertidas y comunicativas tienden a vivir más tiempo, lo que refleja una relación directa entre interacción social y longevidad"

En su libro destaca varios pilares para envejecer felices, ¿cuál es el más fácil de poner en marcha?

Cuando nos planteamos cómo queremos vivir, conviene partir de una mirada integral del bienestar: físico, psicológico y social. El punto de partida es el autoconocimiento. Entender cómo somos, reconocer nuestras cualidades —también las físicas— y preguntarnos qué nos gusta realmente y qué aspectos son importantes para nosotros. 

En el plano psicológico y emocional, implica reflexionar sobre aquello que da sentido a nuestra vida. Y, en el ámbito social, identificar con qué personas nos sentimos mejor y qué tipo de relaciones queremos cultivar. 

A partir de ahí, podemos tomar las riendas de nuestra vida y organizar nuestro día a día en torno a esas prioridades: nuestra vocación, nuestras relaciones y nuestras actividades. Y algo clave: saber pedir ayuda. Hay momentos donde necesitamos escuchar y compartir con otras personas, y eso también forma parte de esa guía para acercarnos a una vida más plena.

¿Cuál cree que es el mínimo biológico de actividad física innegociable para no perder el hilo de nuestra salud?

Empecé a hacer ejercicio casi a los 50 años. Un día me di cuenta de que tenía que hacerlo para mejorar mi salud física y mental. En los últimos 20 años han aparecido estudios que demuestran que las personas que hacen ejercicio físico viven más. Pero, además, viven mejor y tienen mayor calidad de vida, porque no solo influye en la movilidad o en cómo nos sentimos, sino también en el plano emocional, psicológico y social. Además del ejercicio, el sueño y la alimentación también son fundamentales.

¿Cómo afecta el ejercicio físico a las personas mayores?

En las personas en la tercera etapa, a partir de los 65 años, el impacto de la actividad física es inmediato. Puede que te cueste trabajo al principio, en caso de no haberlo hecho antes, y necesites invertir la fuerza de voluntad, pero los beneficios no tardan demasiado en notarse. Es importante combinar el ejercicio aeróbico con el de fuerza (como levantar unas pesas), ya que ambos son fundamentales. La clave está en incorporarlos de forma regular en la rutina, sin necesidad de realizar esfuerzos excesivos, pero con constancia.