Inversión | 23 agosto, 2017

Viñedos suizos, oro blanco entre montañas

Thaís Lino Cardoso Business Development

Cuando se piensa en Suiza, lo más conocido generalmente son el chocolate, el esquí, la banca privada y los relojes. Sin embargo no es tan habitual relacionarlo con la producción vinícola.

La razón de que los vinos suizos no sean suficientemente conocidos fuera de sus fronteras, no es por una razón de calidad o cantidad, sino porque el vino se produce principalmente para consumo interno. Sólo el 2% de la producción anual se utiliza para exportación, y principalmente hacia Alemania. Por eso, para disfrutar los vinos del país, hay que realizar un tour por Suiza y sus principales viñedos.

A pesar de ser un país pequeño, con aproximadamente 7,5 millones de habitantes, en Suiza se cultivan más de 240 tipos de uvas, incluyendo nada menos que 40 variedades que prácticamente no se encuentran en otro lugar en el mundo. Además se están recuperando viejas técnicas de cultivo que generan vinos cada vez más refinados y sofisticados.

La tradición del vino en Suiza

La confederación Helvética está formada por 26 cantones y cuatro áreas lingüísticas (alemán, francés, italiano y romanche), creando una riqueza de culturas que se refleja en la variedad de tradiciones y gastronomías.

Los suizos han cuidado extraordinariamente su patrimonio agrícola, lo que significa no sólo la preservación de la tradición, heredada desde tiempo de los romanos, sino la preservación de algunos de los viñedos más bonitos del mundo, la gran mayoría de los cuales se encuentran en la parte occidental francesa del país.

Pese a las duras condiciones climatológicas del país alpino, a menudo demasiado alto para el cultivo de la vid, ésta se localiza en todos los cantones. La viticultura se realiza a menudo en terrazas escarpadas sin posibilidad de mecanización, y es poco rentable, pese al precio elevado del vino que durante largos años ha estado protegido de la competencia extranjera.

La cultura vitivinícola en el país helvético comienza a llamar la atención de otros mercados. La razón de ello es el trabajo que se está desarrollando desde hace 30 años por parte de los productores enológicos suizos, por recuperar variedades de uva que se habían apartado de la productividad y que estaban en vías de extinción.

Además de la creciente evolución en la calidad del producto, el país cuenta con dos eminentes embajadores internacionales: Paolo Basso, nombrado el mejor sommelier mundial en 2013, y Dr. José Vouillamoz, renombrado ampelógrafo suizo, coautor con Jancis Robinson del libro ‘Wine grapes’.

Seis regiones, seis identidades

Cada región tiene una identidad definida por su paisaje, su geología y su clima específico.

La superficie de viñedos del país ocupa un total de 15.000 hectáreas y está dividida en seis regiones: el área del Valais, que está en el corazón de los Alpes; la zona de Vaud, que está esencialmente en las orillas del lago de Ginebra; la región suizo-alemana, que está hecha de muchas áreas dispersas; la extensión de Ginebra, donde se encuentran las zonas de Jura y los Alpes; el territorio de Ticino, en el lado sur de los alpes y al norte de Italia; y el área de los tres lagos, en las laderas de la región del Jura.