La volatilidad del mercado mide la frecuencia e intensidad con la que varían los precios de los activos. Esa fluctuación agresiva de la cotización es un elemento natural e inherente a los mercados y la inversión. Lo importante es saber gestionarla porque también genera oportunidades.
¿Qué es la volatilidad?
Empecemos por su definición. La volatilidad del mercado es la fluctuación agresiva de la cotización. Puede ser por una subida vertiginosa en poco tiempo o por una caída brusca. Sin embargo, se suele asociar siempre con los periodos correctivos o bajistas. Tiene sentido porque “el mercado sube en escaleras y baja en ascensor”.
Cuando se desencadenan fuertes periodos de volatilidad suele deberse a la invasión del pánico entre los inversores. Lo vimos en marzo de 2020 con el cierre de las economías de todo el mundo durante la pandemia. Volvimos a verlo en 2025, cuando Donald Trump, presidente de EE. UU., anunció los famosos aranceles a principios de abril y, por descontado, volveremos a presenciarlo en el futuro.
¿Qué provoca la volatilidad?
La volatilidad puede venir provocada por múltiples causas. Unas causas que a veces son más coyunturales y otras, más profundas. Un evento geopolítico inesperado, como la invasión de Rusia a Ucrania; la llegada de una pandemia, como en 2020; inestabilidad política y jurídica, como los aranceles anunciados por Trump; y, también, por datos económicos sorprendentemente malos, como un mal dato del crecimiento económico o del empleo.
Hay que tener en cuenta que el mercado siempre está bajo amenaza y que pocas veces los inversores pueden tener una sensación de completa calma. Forma parte de su naturaleza y lo mejor es convivir con ello para encontrar oportunidades y protegerse.
¿Qué ventajas tiene un mercado volátil?
Como hemos dicho, y se puede ver en el gráfico, la volatilidad se genera en los momentos de máxima tensión o pánico en el mercado. Es ahí cuando la emoción del miedo se vuelve protagonista y muchos, poseídos por ese sentimiento, venden irracionalmente sus activos
¿Tenía sentido que Amazon o Netflix cayeran con fuerza durante semanas en plena pandemia cuando podrían sacar gran rédito de esa situación? Probablemente no, pero es lo que hicieron.
Ese ejemplo sirve para ilustrar las oportunidades que el inversor sensato debe aprovechar. El mercado siempre tiene periodos de volatilidad, de hecho, lo más común es que tenga algún episodio, como mínimo cada año. Es ahí donde tener una cabeza fría y saber comprar barato puede ser determinante.
Ventajas y riesgos asociados a la volatilidad del mercado
Bitcoin y su volatilidad, un gran ejemplo
¿Cómo gestionar los riesgos de la volatilidad?
Si bien los episodios de volatilidad elevada generan grandes oportunidades para quienes priman la razón al corazón, también es cierto que es igual de importante gestionar los riesgos. No todos los inversores tienen ni el mismo perfil, ni el mismo objetivo.
Hay inversores que tienen carteras para diferentes plazos temporales: a menor plazo hay que buscar una menor volatilidad. Por ejemplo, para alguien que necesite recuperar su dinero en el plazo de 18 meses, gestionar la volatilidad es fundamental. Esto hace que tenga que ir a productos mucho más conservadores, como los fondos monetarios o bonos de ultracorto plazo, con una volatilidad muy baja.
La mayoría de fondos de inversión, entre todas las métricas que ofrecen, muestran la de la volatilidad. No solo eso, sino que para un asesor y para un inversor esta debe ser fundamental. Por ejemplo, si se está construyendo una cartera para 24 meses, no sería nada recomendable un fondo que tuviera una volatilidad del 8%. Sin embargo, si la cartera es a 15 años, ese 8% es bastante asumible, en función del tipo de activo.
Así que, se puede decir que la volatilidad no es buena o mala, sino inherente al mercado y a la inversión. Para quienes vayan a largo plazo, puede ser un fenómeno excelente para encontrar grandes oportunidades. Sin embargo, para quienes vayan a corto o medio plazo, su gestión es elemental para no perder dinero.
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