Inversión | 31 agosto, 2018

La importancia de la investigación en el arte frente a las falsificaciones

Communication BBVA in Switzerland

Todos asumimos que las falsificaciones en el arte existen, pero ¿hasta qué punto es un problema grave? Mucho más de lo que creemos. Muchas obras de arte falsificadas, por ejemplo una litografía falsa de Miró, se venden en Internet por pequeñas cantidades, aproximadamente 5.000 $, a numerosos compradores que confían en la palabra del vendedor y no realizan ninguna investigación previa – ‘due diligence’ – en las obras.


La idea de falsificar una obra de arte no es nueva
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Una anécdota de Lives of the Artists, de Vasari, describe cómo el joven Miguel Ángel talló una escultura titulada “Cupido durmiente” que, según a quién creamos, a él o al marchante Baldessari del Milanese, se envejeció entonces artificialmente y se le vendió a un cardenal como una antigüedad romana. Para colmo, Miguel Ángel descubrió que no solo el marchante había hecho pasar su obra como una antigüedad, sino que al artista le habían pagado 30 ducados por su trabajo y el marchante había vendido la pieza por 200 ducados, dejando a Miguel Ángel con 170 ducados menos.

Lo más llamativo de esta historia es que, por sorprendente que pueda parecer, no es una idea extraña. El mercado del arte es sumamente difícil de recorrer, plagado como está de oscuras tradiciones y con una falta casi completa de reglamentación. En estas aguas turbias, marchantes, agentes y coleccionistas sin escrúpulos viven a costa de los desprevenidos y, dados los precios de compra de muchas obras de arte, es más importante que nunca adoptar la mayor diligencia debida posible.

Uno de los casos más sonados de falsificación de arte que ha surgido en los últimos años es el caso de la galería Knoedler y su antigua directora, Ann Freedman. Antes de su cierre en 2011 en medio de procesos judiciales por fraude, la galería, fundada en 1846, era una de las galerías más antiguas de Estados Unidos todavía en funcionamiento. Su nombre era sinónimo de confianza entre coleccionistas de todo el mundo. En 2011 se descubrió que una serie de obras vendidas por la galería entre los años 1994 y 2008, incluidas obras de Mark Rothko, Jackson Pollock y Robert Motherwell, habían sido pintadas de hecho por un artista chino llamado Pei-Shen Quian que vivía en Queens.

Freedman, que había sido director durante esos años, había adquirido las obras de una mujer llamada Glafira Rosales, que afirmaba que trabajaba para un coleccionista anónimo que llegó a ser conocido en la galería como el Sr. X. Georgina Adam, autora de Dark Side of the Boom, describe la sorpresa que se llevó durante su investigación y las conversaciones que mantuvo con el FBI sobre el tema cuando descubrió los casos de alto perfil como Knoedler y las recientes falsificaciones de Old Master en Sotherby’s.


Pasos importantes a seguir cuando se compra una obra de arte:

  • Autenticación: Haga que el mayor número posible de personas confirmen la autenticidad de la obra, incluidos especialistas destacados, la fundación o el patrimonio del artista. Compruebe que la obra está incluida en algún catálogo razonado del artista.
  • Estado: Haga inspeccionar la obra físicamente; puede hacerlo usted mismo o un asesor de confianza. Obtenga informes de estado actualizados.
  • Título y procedencia: Confirme que la obra tiene un título válido, es decir, compruebe la propiedad legal del dueño actual y que no es una obra robada, saqueada en una guerra o perdida. Haga una búsqueda en el Art Loss Register. Además, debe investigar la procedencia de la obra.
  • Cumplimiento legal: Ciertas obras de arte están sujetas a restricciones legales como las leyes de patrimonio cultural y de protección de animales. Asegúrese de que la venta del trabajo no infringe las leyes de ninguna jurisdicción.
  • Valoración: Compruebe minuciosamente la valoración de la obra investigando los resultados de venta pasados y otros factores del mercado. En este caso, un asesor de confianza es un recurso inestimable.