El mercado de relojes de lujo superó los 48.000 millones de dólares en 2023. Los de segunda mano de las principales marcas se revalorizan al año un 20%
Si se pregunta a alguien qué le viene a la cabeza cuando se menciona la palabra Suiza, es bastante probable que responda: relojes. Quizá también chocolate o incluso bancos. La marca del país está fuertemente asociada a estos maravillosos artilugios capaces de medir el tiempo y que cualquiera lleva en su muñeca.
No es para menos. La tradición relojera suiza se remonta al siglo XVII. Ya antes, entre los siglos XIV y XVI, se fabricaban relojes, pero no podían competir con los de grandes potencias de su entorno como Francia, Países Bajos o Inglaterra. Sin embargo, desde finales del siglo XVI, la llegada de refugiados franceses con conocimientos en la materia a la zona de Ginebra impulsó la producción de relojes pequeños y prestigiosos que solían estar grabados y decorados. Con el tiempo se fueron especializando al calor de otras industrias y de sus redes comerciales.
Ya en el siglo XX, la industria relojera suiza resistió a las dos guerras mundiales. Entre ellas, en los años treinta desarrolló un cártel para hacer frente a la competencia que le estaba surgiendo desde EE. UU. En los sesenta, el 60% de los productos relojeros del mundo se fabricaban en Suiza. Pero en las décadas siguientes, el desarrollo de los relojes japoneses de cuarzo supuso un nuevo desafío para la industria helvética, que respondió con una fusión que le ayudó a adaptarse a las nuevas demandas del mercado.
Hoy en día, hay tres grandes grupos relojeros en el país: Swatch Group, Richemont y LVMH. También hay seis escuelas de relojería. La artesanía de este sector está declarada Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO.
La crisis que surgió a raíz de la llegada del cuarzo también dio lugar a la relojería de alta gama, en la que la mano, el ojo y el instinto del artesano siguen teniendo peso. La compra de relojes de lujo como activo de inversión ha ganado enteros en los últimos años.
Un mercado de interés para los inversores
Los relojes de alta gama son artículos limitados. Esta oferta escasa, junto a una alta demanda, les dan una exclusividad que los convierte en un activo de interés para la inversión. En 2023, este mercado alcanzó los 48.100 millones de dólares.
Este auge no solo alcanza los productos nuevos: de acuerdo con un informe del Boston Consulting Group, el precio de los relojes de segunda mano de las tres marcas más prestigiosas –Rolex, Patek Philippe y Audemars Piguet– aumentó un 20% anual entre 2018 y 2023. Otras casas a las que hay que prestar atención además de esas tres son Omega, Richard Mille, Vacheron Constantin y Breitling.
Las principales marcas lanzan a menudo ediciones limitadas. Estos artículos son los que más interesan a los inversores, ya que tienen mucho más potencial de revalorizarse. Al haber pocos ejemplares de cada producto, quien los colecciona se hace con un tesoro del que es fácil sacar provecho más adelante.
Avanzar, a su ritmo
Rentabilidades de hasta un 20% anual
Las inversiones en relojes de alta gama destinadas a una posterior reventa suelen empezar entre los 5.000 y los 20.000 dólares por artículo. Sin embargo, algunas pueden superar los 50.000 dólares, cuando se trata de piezas únicas.
Para venderlos, hay que esperar un tiempo si se quiere optimizar la inversión. A corto plazo, entre 1 y 3 años, la revalorización no suele ser significativa, teniendo en cuenta las fluctuaciones del mercado y los costes de transacción. Entre los 5 y los 10 años es cuando se les suele sacar el mejor provecho. El rendimiento anual que se obtiene en estas compraventas suele estar entre el 5 y el 15%, pero hay modelos que se han llegado a revalorizar un 20% anual.
¿Y dónde se pueden comprar y vender relojes de lujo? Como en otros artículos coleccionables, las casas de subastas son uno de los principales canales para ello. También se puede acudir a ferias especializadas en relojes, o recurrir a los mercados online. Además de, como en cualquier otro sector, las compraventas privadas si se conoce a alguien con quien alcanzar una transacción.
Aunque el director general de Rolex, Jean-Frédéric Dufour, aseguró hace un par de primaveras que no le gusta que “la gente compare los relojes con las acciones. Nosotros fabricamos productos, no inversiones”, estos instrumentos de lujo y precisión siempre están en el punto de mira de los inversores. En 2025 también.