El año 2025 ha consolidado la dinámica de 2024, replicando el comportamiento en casi todas las grandes variables económicas, las principales políticas monetarias de los bancos centrales y la evolución de los mercados financieros. Por otro lado, 2025 ha sido un año frenético para Bitcoin y el ecosistema cripto en general: un año marcado por la adopción estructural, la claridad regulatoria y los avances tecnológicos.