La confianza es uno de los activos más valiosos de una relación bancaria. En la banca suiza se ha construido históricamente sobre la estabilidad, la discreción y la capacidad de acompañar a los clientes a lo largo del tiempo. En este contexto, el KYC o Know Your Customer permite que ese conocimiento no se limite al inicio de la relación, sino que evolucione con el cliente.
En un entorno financiero cada vez más global, dinámico y regulado, proteger adecuadamente una relación bancaria exige comprender cómo cambian las circunstancias personales y patrimoniales del cliente, cuáles son sus objetivos y qué necesidades pueden surgir a lo largo del tiempo.
Mantener ese conocimiento vivo permite al banco actuar con mayor contexto, ofrecer un servicio más adecuado y preservar el nivel de protección que el cliente espera de una plaza financiera como Suiza.
El estándar suizo
Durante décadas, la banca suiza ha sido reconocida por su vocación internacional, su seguridad jurídica y su capacidad para construir relaciones de largo plazo con clientes de todo el mundo. Su modelo se ha apoyado en una cultura de servicio especializada, orientada al acompañamiento patrimonial y a la gestión eficiente de las relaciones financieras.
Ese modelo ha evolucionado junto con el entorno. Los patrimonios son más globales, las estructuras familiares y societarias más complejas, y las operaciones financieras más interconectadas. En paralelo, los estándares internacionales de prevención del blanqueo de capitales y gestión de riesgos se han reforzado para responder a esta nueva realidad.
El conocimiento vivo del cliente
El KYC, o Know Your Customer, no es un proceso reciente. Forma parte desde hace décadas de los estándares internacionales que regulan la actividad financiera. En Suiza, este marco se integra en una cultura bancaria basada en el rigor, la calidad del servicio y una supervisión exigente.
En los últimos años, además, estos requisitos se han reforzado. Como explica Jessica Estévez, Legal Director de BBVA en Suiza, “las entidades financieras en Suiza deben revisar periódicamente la información relevante de sus clientes y mantenerla actualizada a lo largo de toda la relación bancaria”. Nuria Alós, Head of AML de BBVA en Suiza, señala que “en la práctica, el KYC va mucho más allá del cumplimiento normativo, aporta valor a ambas partes: permite al cliente mantener una relación bancaria más segura, transparente y adaptada a su situación, y ayuda a las entidades financieras a gestionar sus relaciones con mayor responsabilidad y consistencia”.
- Documento de identidad
- Justificante de domicilio
- Actividad profesional
- Origen del patrimonio
- Origen de los fondos
- Transaccionalidad
- Documentación societaria
Para los equipos que acompañan al cliente en el día a día, este conocimiento es clave para construir relaciones más sólidas. Como apunta Sergio Pedrosa, Executive Director - Head of Private Banking en BBVA en Suiza: “Conocer bien a nuestros clientes es esencial para acompañarlos con cercanía, anticipar sus necesidades y proteger una relación de largo plazo basada en la confianza y la confidencialidad”.
En BBVA en Suiza, este proceso se aborda con un objetivo claro: hacerlo proporcionado y lo más sencillo posible. Como afirma Ricardo Sánchez, Head of Client Onboardingen BBVA en Suiza: “Trabajamos para solicitar únicamente la información necesaria, evitar duplicidades siempre que sea posible y ofrecer claridad durante todo el proceso”.
En definitiva, la información facilitada se trata bajo estrictos estándares de confidencialidad y seguridad, de acuerdo con la normativa aplicable en Suiza y con las políticas internas de BBVA. El resultado es un modelo de trabajo que combina conocimiento, criterio y coordinación interna para preservar los estándares de calidad y confidencialidad propios de BBVA en Suiza.