La industria de los videojuegos ya es estratégica para Europa

Lejos de ser solo un mero entretenimiento, el videojuego es una actividad con un gran impacto cultural y económico a nivel mundial. La industria europea es ya la segunda potencia del sector. Por ello, la UE intenta explotar al máximo sus capacidades.

El poder blando (o soft power) es esa forma de influencia que una nación ejerce sin tener que utilizar instrumentos bélicos ni políticos, sino a través de su cultura u otras industrias. Hollywood es un excelente ejemplo de este poder blando de EE. UU., y también lo es la industria de los videojuegos, un poderoso vehículo cultural con más de 3.000 millones de personas en el mundo que se consideran gamers y un volumen de negocio superior al de los mercados discográfico y cinematográfico juntos. 
 
Después de un 2022 que vio una ligera caída en la facturación, provocada por las dificultades en la adquisición de los semiconductores necesarios para la producción de nuevas consolas, el año 2023 debería volver a números positivos. Es lo que se desprende de una investigación de la empresa Ampere Analysis: el sector creció un 26 % entre 2019 y 2021, alcanzando un tamaño récord de 191.000 millones de dólares. En 2022, las ventas cayeron por primera vez desde 2015, perdiendo un 1,2 % interanual, pero este año se espera que el mercado alcance los 195.000 millones de dólares.
Pac Man Gif

Un Observatorio Europeo de Videojuegos

Frente a esas cifras, la Unión Europea ha entendido la importancia estratégica del sector y así lo establece oficialmente el Informe sobre eSports y videojuegos, aprobado el pasado 10 de noviembre por el Parlamento europeo. El legislador ahora deberá traducir los principios de la resolución en actos concretos: aumentar el número de videojuegos producidos en el continente y fomentar la inversión pública y privada, así como crear el Observatorio Europeo de Videojuegos y un archivo para preservar los títulos culturalmente más significativos.
 
El objetivo es consolidar el ecosistema europeo, reteniendo el talento y aumentando el papel de la UE en una industria clave también para la formación de los jóvenes. Del mismo modo, el informe pide la promoción de videojuegos que muestren la historia, la diversidad y los valores europeos, entre ellos: el juego limpio, la solidaridad, el antirracismo, la inclusión social y la igualdad de género.

Polonia, principal productor

“Hoy en día los videojuegos representan un enorme sector cultural, que combina arte, tecnología e interacción. Tienen un gran potencial en términos de economía, soft power, educación y conexión intergeneracional”, dijo la eurodiputada y relatora del informe, Laurence Farreng, en el Europarlamento tras una sesión –en octubre de 2022– donde se exigieron medidas para impulsar el desarrollo de los videojuegos en la UE. La relevancia global de algunas industrias nacionales europeas también contribuyó a incentivar esta operación. Polonia, en particular, es el principal productor continental. Tanto que, en 2019, la Bolsa de Valores de Varsovia abrió un índice dedicado a las empresas del sector, lo que permitió atraer nuevos capitales al país.
 
Históricamente, los principales países productores de la industria han sido EE. UU. y Japón, pero en los últimos años las cosas cambiaron con el auge del enorme mercado chino, que en 2021 representó el 54,6 % de las exportaciones mundiales de videojuegos, rozando los 15.000 millones de dólares en facturación. Le siguen Japón, a una distancia considerable, Polonia, Alemania y EE. UU. 

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100.000 empleados en la UE

El resto de los países europeos presentes en el top 15 mundial son España (octava, con el 3,1% del mercado global), Holanda, República Checa, Suecia y Francia. Sumadas, las industrias del continente europeo serían la segunda potencia mundial en este sector, y el objetivo del Observatorio Europeo es precisamente el de coordinar las distintas industrias nacionales para competir con las demás superpotencias globales. 
 
La estrategia pretende aprovechar el talento de las casi 100.000 personas empleadas en el sector en toda la Unión, un mercado en el que la mitad de los habitantes se consideran gamers, de los cuales un 50 % son mujeres, según la Interactive Software Federation of Europe (IFSE). La edad media, en torno a los 31 años, también contribuye a que la industria de los videojuegos sea crucial para un continente con un enorme potencial, pero con muchas dificultades a la hora de armonizar los diferentes intereses nacionales. Quizá los videojuegos ayuden a emprender una nueva era de integración europea.