Inversión | 5 septiembre, 2018

Una inversión a la medida de los clientes

Sergio García Head of Third-Party Products

Cada vez es más frecuente que clientes con conocimientos sobre los mercados financieros y con intención de modular el riesgo según su tolerancia, tomen la iniciativa y contraten productos a la medida de sus necesidades. La confianza entre el banco y los clientes es en este caso es máxima y nos parece interesante hablar de esta tendencia de inversión actual.

Para dar respuesta a sus necesidades financieras con agilidad, los bancos ofrecen la posibilidad  de que los clientes puedan personalizar el producto para “hacérselo a su medida”.  Uno de los productos estructurados más populares en el mercado y que da respuesta a esta necesidad es, sin lugar a dudas, el ‘Reverse Convertible con Barrera Autocancelable’. Un tipo de producto que podemos estructurar sobre los subyacentes que queramos, siempre que tengan derivados con suficiente liquidez. Los plazos generalmente van desde los tres meses hasta los 5 años.

¿En qué consiste este producto?

Empezaremos por describir el funcionamiento y las características de este tipo de estructurado.

Al contratar el producto, se fija el precio de referencia inicial (strike) del subyacente (una acción, un índice, un ETF, etc.) que nos servirá para los posteriores cálculos. Adicionalmente, fijaremos los niveles de barrera, que no son más que un porcentaje sobre ese precio de strike:

  1. La barrera de pago de cupón (por lo general entre el 50%-80% del precio de strike)
  2. La barrera del principal a vencimiento (por lo general entre el 50%-80% del precio de strike)
  3. La barrera de auto cancelación (por lo general entre el 90%-110% del precio de strike)

Adicionalmente estos productos pueden contar con un “efecto memoria” en cada pago de cupón; si en un periodo se deja de cobrar el cupón porque el subyacente está por debajo de la barrera de cupón, éste se podrá recuperar al periodo siguiente si se cumplen la condición para el pago del mismo.

  • En cada fecha de observación, bien sea mensual, trimestral o bianual, se compara el precio de referencia inicial con el precio en la fecha de la observación:
    • Si el precio del subyacente es igual o mayor a la barrera de autocancelación, se recibe el nominal invertido más el cupón por el número de trimestres transcurridos hasta el momento y el producto finaliza.
    • Si el precio del subyacente es menor a la barrera de autocancelación pero mayor a la barrera de cupón, se recibirá el cupón pactado, y el producto continuará vivo hasta la próxima fecha de observación.
    • Si el precio del subyacente es menor a la barrera cupón, el producto no pagaría nada y continuaríamos hasta el siguiente periodo.
  • A vencimiento, si no se ha cancelado anticipadamente, hay tres posibilidades:
    • El precio del subyacente es igual o mayor al precio de referencia inicial. En tal caso, el cliente recibe el nominal invertido más el cupón por el número de periodos transcurridos hasta el momento.
    • El precio del subyacente es menor que el precio de referencia inicial pero mayor que la barrera fijada al inicio. El cliente recuperaría el 100% del nominal invertido en el producto.
    • El precio del subyacente es menor que la barrera principal. El producto entra en pérdidas y el cliente recibiría acciones del subyacente (por ejemplo en el caso que sean acciones) o efectivo (en caso de ser índices) por un importe que refleje la pérdida del subyacente desde su nivel inicial.

Este tipo de estructuras son una solución interesante si se desea invertir en los activos de interés pero de forma más conservadora que si hiciéramos la inversión directa en los subyacentes, ya que podemos obtener una rentabilidad interesante aunque los activos hayan caído hasta el precio que fije su barrera. Es en definitiva una inversión a medida.

Éste es un artículo de educación financiera. No obstante si tuviese alguna pregunta adicional no dude en contactar con su asesor antes de tomar cualquier decisión.