La crisis de los microchips y la industria automotriz

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E-mobility, Movilidad / 17 enero, 2022

Andrea Daly Aurenty Journalist

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Desde muchas industrias y medios de comunicación se ha alzado la voz en cuanto a la crisis de los microchips y cómo ha afectado las líneas de producción en el entorno de la tecnología, causando considerables retrasos con pérdidas millonarias para las empresas afectadas. Una de las principales causas de esta es la monopolización de producción de los mismos, ya que la gran mayoría de los microchips que utilizan las empresas provienen de Taiwán, uno de los primeros países afectados por la pandemia.

El cierre de puertos de vital importancia, como el de Taiwán, trajo como consecuencia un retraso que afectó a todas las industrias, entre ellas, la industria automotriz. Esto, combinado con una predicción errónea por parte de las empresas en cuanto a una disminución de la demanda trajo como consecuencia que la industria automotriz recibiera un mayor impacto en comparación con otras industrias.

Crisis de los semiconductores y sus afectaciones

La producción de chips se encuentra entre los procesos más complejos que existen, llevándose varios meses y cientos de etapas en su fabricación, además, requiere un equipo de precisión que opere partículas subatómicas.

Una predicción errónea

Muchas empresas, especialmente de la industria automotriz, predijeron que la demanda bajaría considerablemente por un tiempo mayor al que en realidad lo hizo y, esto trajo como consecuencia que no se pudiera suplir la demanda al ritmo esperado. Esto además se combina con los retos logísticos que trajo la pandemia, lo cual ha dificultado la obtención de materiales necesarios para la producción de microchips a gran escala.

Pero, si bien estos aspectos influyeron en los tiempos de entrega, no son el principal problema al cual se enfrentan todas las industrias que utilizan semiconductores.

El verdadero problema: la monopolización

Una de las bases de la crisis de microchips es la monopolización de esta industria. Casi todos los chips que utilizan las empresas provienen de un país: Taiwán. Esto trae como consecuencia que, si dicho país o la empresa que los fabrica dentro del mismo enfrentara algún problema, retrasaría la producción de casi todos los productos que se utilizan en la vida diaria.

Reuters reporta que Estados Unidos ha realizado esfuerzos para hacer frente a esta monopolización, buscando motivar la fabricación de chips dentro del mismo país a través de una inversión de 50 billones de dólares dedicada a la producción e investigación de esta tecnología.

La creación de una industria de microchips que pueda equiparar la calidad y producción necesaria puede tomar años y es por ello que es una solución a largo plazo.

De hecho, JP Morgan predice que esta crisis continuará durante el 2022 pero se estima que para la mitad del mismo año comienzan a regularse los tiempos de producción y, por ello, recomienda a los inversores optar por opciones a largo plazo en aquellas tendencias que dependen de semiconductores y microchips como industrias relacionadas a tecnología.

La realidad a la cual se enfrentan los consumidores es que es un problema que no tiene una solución inmediata y que eleva los costos de los productos, además de retrasar la producción.

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