Inversión | 12 abril, 2019

Invertir en el entorno socioeconómico actual

Alberto Villasán Investment and Markets Director

Los cambios estructurales en el entorno socioeconómico provocan cambios en los niveles de tipos de los bancos centrales

Todos nosotros, de una forma u otra, nos vemos influidos casi todos los días por conceptos de moda como la demografía, tecnología, productividad, globalidad o endeudamiento. Todos estos elementos están presentes de una forma u otra en todas las economías de los principales países, aunque de forma especial en las zonas con economías más desarrolladas.

Estos elementos influyen sustancialmente en nuestro estilo de vida y en muchos casos implican una mejora o salto cualitativo, aunque económicamente hablando todos ellos tienen un factor en común: las presiones deflacionistas.

  • Una demografía negativa y un elevado endeudamiento implica menor gasto y, como consecuencia de ello, contención en los niveles de precios.
  • La tecnología, tan de moda en los últimos años, supone un incremento en la productividad lo que permite fabricar a costes menores, lo que disminuye el precio de los productos.
  • La globalidad permite fabricar los mismos productos más baratos en otras regiones.

 

Esta ausencia de presiones inflacionistas, unida a un menor gasto de los consumidores y menor crecimiento económico influye de forma decisiva sobre los niveles de tipos de los Bancos Centrales.  En Estados Unidos, Europa y Japón, los niveles de tipos se mantienen estructuralmente bajos como consecuencia directa de los factores anteriormente mencionados.

Hay inversores que piensan que los tipos subirán en la medida en que mejore la economía, aunque la situación no parece ser tan clara teniendo en cuenta que la economía global lleva casi 10 años de plena expansión (una de las más largas de la historia) y casi ningún país ha conseguido subir los tipos excepto Estados Unidos, donde la propia Reserva Federal parece estar cambiando el discurso, dando lugar a un escenario mucho más laxo.

La importancia de los bonos de largo plazo en el entorno actual

Desde la óptica de que es muy probable que no suban los tipos de forma significativa durante los próximos años, y dado que incluso es posible que las bajen en momentos de debilidad económica, pensamos que el momento actual representa una buena oportunidad para los inversores conservadores en USD con la compra de bonos de elevada calidad crediticia a largo plazo, con vencimientos entre 7 y 25 años y rentabilidades anuales entre el 3,5% y el 5,5% en ese periodo de tiempo.

Pensamos que, en un entorno de tipos bajos o estructuralmente negativos, el hecho de asegurarse una rentabilidad a largo plazo debería ser una estrategia a aplicar en casi todas las carteras en mayor o menor medida.

Esto sería así incluso para los inversores en depósitos, quienes podrían ver cómo se reduce su principal fuente de rentabilidad en la medida en que se produzcan bajadas de los tipos de referencia por parte de los bancos centrales.

Incluso para aquellos inversores más dinámicos, pensamos que es una oportunidad muy adecuada para invertir una parte de su patrimonio cobrando una rentabilidad interesante a la espera de que puedan aparecer otras oportunidades, dado que una de las principales características de estos bonos es una liquidez inmediata y una elevada seguridad.