Inversión | 7 julio, 2020

Invertir en tiempos de incertidumbre

Diego Balsa Portfolio Manager

Cómo controlar las emociones para no tomar decisiones precipitadas

Los periodos de pánico y/o euforia traen a la mente la pregunta recurrente de cómo controlar las emociones para no tomar decisiones precipitadas; al respecto no existen recetas generales ya que cada individuo refleja una personalidad diferenciada producto de su experiencia y conocimiento. En este sentido –por ejemplo- una persona que le gusten deportes extremos tendrá un concepto distinto del riesgo que –digamos- alguien que le gusten deportes más tradicionales.

La primera recomendación es tratar de mantener la calma y no dejarse llevar por las emociones en un contexto tan volátil y complicado como el actual, y que probablemente seguirá condicionando el comportamiento de los mercados durante los próximos meses.

Consideramos que no hay que olvidarse de dos principios básicos a la hora de invertir:

  • La importancia de la protección de capital: resulta clave durante periodos de turbulencias en los mercados tratar de minimizar las pérdidas, ya que éstas son muy difíciles de recuperar si son abultadas. Una caída por ejemplo de un 50% del valor de nuestra inversión, necesitaría el doble de subida porcentual, es decir del 100%, para recuperar el total de las pérdidas. Es lo que se denomina ‘efecto base‘.
  • Es en las crisis donde se acaban presentando las mayores oportunidades de inversión. El problema es que en estos momentos la mayoría de inversores no las aprovechan ya que, o bien no quieren invertir porque son periodos muy convulsos, donde reina el miedo -o incluso el pánico-, o bien porque acumulan pérdidas significativas y no tienen capacidad de aprovechar las excelentes oportunidades que se presentan.  Por ello, insistimos en la importancia de proteger el capital, como explicábamos en el punto anterior.

En el contexto actual, teniendo en cuenta la elevada volatilidad del mercado y la incertidumbre respecto a la evolución del coronavirus, observamos valor en combinar dos estrategias distintas y complementarias, que pensamos se verán beneficiadas durante los próximos meses:

  1. Por un lado, invertir de forma muy diversificada en emisiones de deuda corporativa de las compañías más sólidas y solventes. Esta estrategia proporciona un cupón recurrente y atractivo teniendo en cuenta el contexto de tasas cero o negativas que se da en la actualidad, y a la vez dota de estabilidad a nuestra cartera. Adicionalmente si se producen caídas significativas de los activos de riesgo, bien porque se recrudecen los problemas relacionados con el coronavirus o por cualquier otro motivo, tenemos la capacidad de vender estas posiciones defensivas para comprar otros activos que se hayan visto muy penalizados, y por tanto, ofrezcan un elevado potencial de rentabilidad a largo plazo.
  2. Por otra parte, realizar inversiones en estrategias que se beneficien de la elevada volatilidad de los mercados financieros. Estrategias de gestión muy activa que compren renta variable en momentos de máximo tensionamiento, y que tomen beneficios cuando se produzca una recuperación importante. Nos parece importante recordar que la bolsa suele hacer lo contrario a lo que espera la mayoría de los inversores, suele rebotar con fuerza tras periodos de pánico generalizado entre los inversores (como puede ser finales del pasado marzo) y, el riesgo aumenta significativamente durante las fases de euforia, cuando parece que todo es favorable para los activos de riesgo.

Noticias relacionadas

¿Es bueno para la bolsa que baje el desempleo?

La primera respuesta que se podría venir a la cabeza sería que un nivel de paro muy bajo es bueno para la bolsa.

Diferencias entre inflación y deflación

Debido a la crisis actual provocada por el coronavirus nos estamos encontrando, de manera bastante habitual en los medios, artículos que hacen referencia a los términos inflación y deflación. Vamos a dar unas sencillas pautas para quedarnos con una idea básica de ambos.