Finanzas sostenibles | 5 julio, 2019

Inversión financiera sostenible: Tratamiento de residuos plásticos

Raúl Rendon Portfolio Manager

¿Cómo conciliar objetivos de inversión financiera con el desarrollo sostenible?

En 2015, la ONU adoptó una agenda para el Desarrollo Sostenible estableciendo 17 objetivos que contemplan, en términos agregados, el enfoque social, económico y ambiental que en conjunto buscan acabar con la pobreza y el hambre, proteger el planeta y garantizar que la humanidad disfrute de paz y prosperidad.

Dando seguimiento a una serie temática sobre desarrollo sostenible y cómo conciliar este con los objetivos de inversión financiera, volvemos a abordar uno de los temas que emanan de los objetivos de la agenda de Desarrollo Sostenible de la ONU. 

Como ya señalábamos en un artículo anterior, el mundo atraviesa una crisis que pone en peligro la forma de vida como la conocemos hasta ahora. Son diversas las problemáticas que enfrentamos, siendo una de ellas la mala gestión de los residuos, ya que el 40% de ellos acaba en los vertederos y 3.000 millones de personas carecen de acceso a servicios básicos de eliminación de residuos.

El manejo de los residuos se convertirá en un problema cada vez más importante teniendo en cuenta el crecimiento de las zonas urbanas y la población. A este respecto, los analistas prevén que los residuos de las ciudades crecerán un 70% para 2025 (en comparación con 2012). El problema de esta tendencia se ve agravado por el uso ineficiente de materiales con una baja tasa de recuperación.

Son diversas las fuentes de generación de basura, por lo que sería imposible abordar detalladamente esta problemática en un solo artículo; en todo caso, nos gustaría tomar conciencia de la gravedad utilizando como referencia la contaminación plástica, que, aunque no nos guste, acompaña a la mayor parte de nuestro consumo diario.

El plástico no estuvo disponible de manera global hasta 1950. Sin embargo, a partir de esa fecha su uso fue crecido de manera preocupante. Las piezas de plástico más invasivas son los artículos de plástico de un solo uso, que van desde botellas de agua desechables hasta bolsas para compras en centros comerciales que muy a menudo acaban en la basura. Ninguna región es inmune a la contaminación plástica. De hecho, se detecta en el ártico, en aguas oceánicas profundas, en el agua del grifo, en el agua embotellada, en los mariscos e incluso en la cerveza.

Tristemente, los residuos de plástico se han vuelto frecuentes en la vida marina al encontrarse plástico en los estómagos de cetáceos, aves, peces.

Igualmente preocupante es el hecho de que los humanos también estén ingiriendo plástico, aunque sea a nivel microscópico. De acuerdo con un estudio de la Universidad de Newcastle de Australia, la gente podría estar consumiendo semanalmente aproximadamente el peso de una tarjeta de crédito (5 gramos) o cerca de 2.000 piezas pequeñas de plástico, principalmente a través del agua que contiene microplásticos.

La ingestión es solo un aspecto de una crisis de plásticos mucho más amplia. La contaminación plástica atenta contra la vida silvestre, no solo a través de la ingesta de microplásticos sino porque las especies quedan atrapadas se produce una destrucción del hábitat. La contaminación plástica también tiene consecuencias económicas, y el UNEP (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente) estima que su impacto anual en la economía del océano es de 8 mil millones de dólares.

Se estima que 8 millones de toneladas de plástico se descargan en los océanos del mundo cada año. Si las tendencias no se invierten, el Foro Económico Mundial estima que en el 2050 habrá más plástico que peces en los océanos del mundo. 

¿Buenas noticias?

Afortunadamente existen varias iniciativas a nivel global. En 2017, la UNEP lanzó una campaña mundial para eliminar las principales fuentes de basura marina para el año 2022.

Más de 40 países han prohibido o restringido el uso de bolsas de plástico como parte de la lucha para reducir la contaminación por plásticos. Kenia presentó en 2017 la que se ha considerado la ley más dura del mundo contra la contaminación por plásticos (cualquier persona que sea sorprendida produciendo, vendiendo o usando bolsas de plástico se enfrenta a una posible pena prisión de hasta cuatro años o una multa de hasta 38.000 USD).

A mediados de junio de este año, Canadá anunció que el gobierno trataría de eliminar el plástico de un solo uso para el 2021, mientras que la Unión Europea aprobó el año pasado la prohibición de 10 plásticos de un solo uso como pajitas, platos, cubiertos y bastoncillos de algodón para el año 2021.

En EEUU, los legisladores del estado de Nueva York han prohibido este año la mayoría de las bolsas de plástico, uniéndose a California, que las prohibió en 2016, y a Hawái, donde todos los condados del Estado prohíben las bolsas de un solo uso.

¿Oportunidades de inversión?

Como hemos señalado al principio, este artículo dista de cubrir todas las aristas que conlleva el problema de la basura. Nos hemos limitado a abordar el ejemplo real del plástico, algo que utilizamos diariamente y que ilustra la amenaza a la que se enfrenta el planeta.

El problema va más allá de un solo producto, dada la diversidad de tipologías de basura; por ejemplo, ¿qué decir de los residuos municipales, eléctricos y electrónicos, industriales, agrícolas -incluyendo el manejo de pesticidas-, de los residuos líquidos y de hidrocarburos, de la construcción y la demolición, del manejo de los residuos hospitalarios, de la vida útil del parque automovilístico, de los neumáticos gastados, etc.?

A nuestro parecer, el crecimiento urbano, junto con los cambios legislativos, ofrecen oportunidades para aquellas empresas con modelos de negocio que se incorporen a la cadena de valor para afrontar el problema de la basura, ya sea con productos, servicios y/o tecnologías que ofrezcan soluciones. De ahí que, por ejemplo, las empresas de envases y embalajes sostenibles, de reciclaje y de gestión y tratamiento de residuos deberían verse favorecidas por esta megatendencia

Diversas empresas cuentan con modelos de negocio sostenibles que se verán beneficiados, pero resulta complicado enumerar todas ellas, por lo que le recomendamos que consulte con su asesor financiero, quien le podrá ofrecer activos diversificados que pongan en valor esta megatendencia.

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