Planificación patrimonial | 15 noviembre, 2018

Impuestos a las herencias: ¿Cómo me afectan?

Ricardo Ramírez Wealth Planning

La recaudación por los impuestos a las herencias y donaciones se han ido reduciendo con el tiempo; de una media de la OCDE de 1.1% del total de impuestos recaudados en 1965 a 0.4% en la actualidad.

El principal objetivo de los Estados es conseguir que se cubran las necesidades básicas de sus ciudadanos. Entre las necesidades básicas más relevantes están que la población disponga de empleo, vivienda digna, alimentos y atención sanitaria, buscando como fin último elevar la riqueza y desarrollo del país en su conjunto.

Para cumplir este objetivo, los países necesitan disponer de recursos financieros suficientes. Estos recursos se pueden obtener de diversas formas siendo una de las más importantes los impuestos que se recaudan. Elevar los ingresos por impuestos parece sencillo ya que sólo hay que subir las cantidades que se cobran por los impuestos que ya existen o crear impuestos nuevos. Estas medidas se perciben como impopulares porque para que el aumento de los ingresos sea significativo, las subidas de impuestos deben afectar a la mayor parte de la población.

Entre los impuesto que más recaudan están las cargas sociales, el IVA y los impuestos a la gasolina o bebidas espirituosas.

En este contexto, el impuesto a las herencias es una herramienta más de las que disponen los Estados para conseguir mayor recaudación con una doble finalidad: recaudatoria y redistributiva.

  • Como elemento recaudatorio, su capacidad de aportar a las arcas del estado es discutible ya que apenas supone un 0,4% de los impuestos que actualmente recaudan en los países de la OCDE.
  • La función redistributiva de la riqueza, cuando en la mayoría de los países existen formas más o menos sofisticadas de evitar este impuesto, genera ciertas dudas: cuanto más alto es el patrimonio, mayor es el incentivo para buscar en las leyes cómo reducir la factura fiscal. En Japón, se estima que apenas un 8% de las herencias están sujetas al impuesto y en UK la cifra se reduce a menos del 5%.

Muchos países han optado en lo últimos años por abolir este impuesto. 17 de los 36 países de la OCDE no tienen un impuesto a las herencias. 13 países lo han quitado desde el año 2000. Suecia y Noruega, que tienen unos de los estados de bienestar más desarrollados del mundo occidental, los quitaron en 2005 y 2014 respectivamente.

Por otra parte, en clara contradicción con esta realidad, recientemente la OCDE ha recomendado a México y a India establecer un impuesto a las herencias a pesar de la dificultad que esto supone en lugares donde la formalidad no es todavía optima y ello sin mencionar el escaso efecto recaudatorio que tendría según sus propios análisis.

En Suiza no se impone el impuesto a activos financieros situados en el país cuando ni el causante de la herencia ni su heredero son residentes en Suiza.

La manera de entender la función social de este impuesto no sólo varía de un país a otros, sino dentro del mismo país también. En España, por ejemplo, quienes residen dentro de la C.E. pueden aplicar ciertos beneficios fiscales a este impuesto que no pueden aplicar los herederos que reside fuera de la C.E. y estos beneficios, además, varían en función de la región española en la que se vive. Por ejemplo, en Madrid el impuesto está bonificado en un 99% cuando la herencia es de padres a hijos, de forma que en el peor de los casos se puede llegar a pagar el 0,34%, frente a otras Comunidades Autónoma donde el máximo se sitúa en 34%.

En la mayoría de los países lo más habitual es que el impuesto se exija al heredero por todos los bienes que hereda, independientemente del país en que estén situados. Esto puede producir una doble imposición si también se aplica un impuesto en otro país por los bienes que tenga allí, siendo especialmente aconsejable contar con el asesoramiento de un profesional experto en cada uno de los países implicados.

Por ejemplo, una persona que esté sujeta a un impuesto a las herencias en su país en el momento de heredar de sus padres, si tuviera activos en EE.UU. éstos también estarían sujetos al impuesto de allí.

Cuando se tienen intereses económicos en diferentes países, es conveniente recibir un asesoramiento previo a la realización de las inversiones ya sean en inmuebles, activos financieros o inversiones en sociedades o negocios. Igualmente es muy importante entender claramente los impuestos existentes en el país de destino en el caso de que un hijo vaya a vivir de forma temporal o permanente a otro país ya que un imprevisto puede desencadenar un impuesto, que quizás con una correcta planificación podría evitarse o mitigarse.