Historia de la robótica

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New Gen, Nuevas tecnologías, Robótica / 30 agosto, 2021

Edgar Mondragón Tenorio Journalist

Desde hace mucos siglos ya se hablaba de robótica. En los antiguos pasajes de la mitología griega aparecen criaturas humanoides mecánicas creadas por el dios Hefestos para ayudarle en su taller de herrería.

Uno de los primeros casos fue en torno al 350 a. C. cuando Aquitias de Tarentum, a quien a veces se conoce como el fundador de la mecánica. Se dice que Aquitias creó un pájaro mecánico que era capaz de agitar sus alas y volar por encima de los 200 metros, movido por un chorro de viento.

Los babilonios desarrollaron el “reloj de agua”, para muchos el primer dispositivo robótico. En el otro extremo del euroasiático, el ingeniero chino King-Shu Tse diseña un pájaro y un caballo mecánicos.

Incluso el filósofo griego Aristóteles ya hacía alusión al deseo de la existencia de herramientas que obedecieran las órdenes de sus amos para ejecutar tareas por él y no tener la necesidad de esclavos.

Desde entonces siguieron apareciendo diversos mecanismos de autómatas, principalmente diseñados para entretener o cumplir funciones específicas como indicar la hora o hasta servir el té.

Avances de la robótica en la revolución científica (S. XVI-XVIII)

Leonardo DaVinci esbozó los planos para la creación de un artefacto con forma de caballero germánico que tendría la capacidad de imitar movimientos humanos, aunque hoy en día no sabemos si lo llegó siquiera a intentar construir.

 En 1525 el erudito alemán Hans Bullmann construye androides humanoides que tocan instrumentos musicales.

El ingeniero francés Jacques Vaucanson diseña, en 1737, varios seres robóticos, destacándose un pato con la capacidad de graznar, beber, comer y excretar.

Los robots de la revolución industrial

En Francia en el año 1801, el inventor Joseph Jacquard construye un telar automatizado controlado por medio de tarjetas perforadas, dando un salto en la intención de uso de las máquinas autómatas del entretenimiento a su uso industrial.

Entre los años 20’s y los años 40’s del S. XIX los desarrollos teóricos de Babbage con su motor de diferencia y la consecuente aparición del álgebra booleana de George Boole, comenzaron a sentar las bases para la aplicación de las nacientes ciencias computacionales en la creación de los nuevos autómatas con miras a desarrollar verdaderas habilidades casi humanas.

Para finalizar este siglo, en 1888 Nicolás Tesla desarrolló el motor de inducción de corriente alterna.

Desde el S. XX hasta nuestros días

El S.XX representa toda una vorágine en el desarrollo de la robótica. Podemos hablar incluso del aporte de la literatura a esta ciencia. Karel Capek en su obra “R.U.R.” acuñó por primera vez la palabra Robot (que significa trabajo duro). Isaac Asimov, por su parte, en su obra “Círculo vicioso” estableció las tres leyes de la robótica vigentes hoy en día.

El desafío hacia la concepción de máquinas/herramientas automatizadas continuó su curso, a la par del desarrollo de ciencias complementarias como la informática y la inteligencia artificial.

En 1954 los ingenieros George Devol y Joe Engleberger desarrollaron el primer brazo mecánico articulado programable. Años más tarde se convertiría en el primer robot en ser utilizado para la industria, en el sector automotriz, y al mismo tiempo sería el primer robot producido en masa con estos fines.

Desde entonces y hasta ahora la robótica ha acompañado los grandes sucesos de la humanidad, en el desarrollo tecnológico y contribuyendo en la obtención de nuevo conocimiento, así como apoyando en tareas difíciles para el hombre. 

Estuvieron los robots presentes en la carrera espacial, están en marte, han ayudado a explorar las profundidades marinas y apoyado en la revisión de los daños provocados por la fusión de una planta nuclear, en donde el ser humano simplemente moriría de solo intentarlo. 

Aún no son lo que el imaginario de la ciencia ficción nos ha metido en la cabeza, aún no, pero los desarrolladores se acercan cada día más a lograr ese objetivo.