Inversión | 28 mayo, 2020

¿Es el oro un buen activo refugio?

Héctor Ferreiro Portfolio Manager

El primer activo en el que pesamos para proteger nuestro patrimonio, cuando la economía se encuentra en recesión y los bancos centrales inundan de liquidez los mercados, suele ser el oro.

Podemos considerar que el oro empezó a cotizar sin ninguna restricción desde 1971, cuando EEUU decidió dar por terminados los acuerdos de Bretton Woods. En estos acuerdos, el dólar estadounidense fue considerado como divisa internacional, bajo la condición de que la Reserva Federal debía de tener las reservas en oro suficientes que respaldasen los dólares en circulación.

Aun así, hoy en día, la mayoría de bancos centrales mantienen reservas en oro como depósitos de valor.

El valor del oro depende de dos factores principales en el largo plazo:

  • La oferta monetaria de EE.UU. A mayor oferta monetaria, mayor precio de una cantidad fija de oro. En rojo se puede ver el precio del oro y en negro la curva M2 de la oferta monetaria. La M2 está compuesta por toda la oferta de dinero que se convierta en liquidez rápidamente. Como vemos en el gráfico, son dos variables que pueden estar descorrelacionadas por un largo tiempo pero la tendencia es la misma

Las tasas de interés son otro factor muy importante para el precio del oro. Normalmente, cuando las tasas suben, el oro baja. Esto suele ocurrir porque el oro no paga dividendos ni cupones y las inversiones que generan rendimiento se vuelven más atractivas. La caída de las tasas de interés ha ayudado a la apreciación que ha registrado el oro durante el último año.

Podemos expresar el precio del oro mediante la siguiente formula:

INFLATION

Es decir, el oro se mueve inversamente a las tasas de interés reales.

En el momento que nos encontramos, las tasas de interés EEUU de 5 años se encuentran próximas a 0, siendo así consideramos que no deberían tener una bajada significativa.

En un entorno de fuerte contracción como el actual, las expectativas de inflación podrían volverse incluso negativas entrando en el terreno que conocemos como deflación. Como vemos en la formula, eso afectaría negativamente al precio del oro.

Las recesiones vienen marcadas por tasas de interés e inflaciones bajas, ambos cercanos a 0

Es cierto, que existe una mayor oferta de dinero, pero para que exista inflación también se necesita que exista demanda de dinero (existen ciertos países como Venezuela o la Alemania después de la guerra mundial donde si hubo hiperinflación únicamente por parte de la oferta pero descartemos que esto pase con el USD, ya que se trata de la divisa base a nivel mundial).

En base a indicadores adelantados de inversión y consumo, así como por el elevado nivel de endeudamiento y los problemas demográficos existentes, vemos mayores riesgos deflacionistas que inflacionistas, algo que podría acabar afectando negativamente al oro en el medio plazo, si bien en el corto plazo las dinámicas podrían seguir favoreciendo la cotización de este metal precioso.

Por lo tanto, el oro es un buen activo refugio durante periodos de tasas bajas, pero consideramos que las tasas reales podrían no caer mucho más y existe un riesgo importante de deflación que podría penalizando su cotización.