Educación financiera | 27 julio, 2018

¿Es bueno para la bolsa que baje el desempleo?

Diego Balsa Portfolio Manager

La primera respuesta que se podría venir a la cabeza sería que un nivel de paro muy bajo es bueno para la bolsa.

Durante los últimos años el nivel de desempleo ha bajado con mucha fuerza en las principales áreas geográficas hasta situarse en zona de mínimos históricos. Una de las preguntas que surge es qué implicaciones tiene esta fortaleza del empleo en el comportamiento de la renta variable.

En primer lugar, porque si el mercado laboral está boyante, la gente consumirá más y, por tanto, subirán los beneficios empresariales. Además si el desempleo es bajo, la situación económica en general es buena y las condiciones serán muy favorables para las empresas.

Sin embargo, como se puede observar en el siguiente gráfico , la relación histórica entre el comportamiento de la renta variable y el nivel de desempleo es que cuanto mayor sea el paro mayores son los retornos de la bolsa y viceversa.

Es decir, y al contrario de lo que puede parecer, niveles de desempleo muy bajos históricamente no son buenos para la renta variable.

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¿Pero cómo puede ser posible que la renta variable se comporte peor cuando el nivel de paro es muy bajo, y que por el contrario, el mejor comportamiento de la bolsa se produzca cuando el desempleo es extremadamente elevado?

 

La explicación la podríamos encontrar en varios factores que intentamos sintetizar a continuación:

 

  • Cuando el nivel de desempleo es alto, tradicionalmente las autoridades llevan a cabo fuertes medidas de estímulo económico y fiscal. Adicionalmente estas medidas van acompañadas de una bajada de las tasas de referencia. Todas estas medidas estimulan el crecimiento, aumentan la liquidez y reducen los costes de financiación y cargas fiscales de las empresas. Por el contrario, cuando el paro es muy bajo (como sucede por ejemplo en Estados Unidos en la actualidad) las autoridades suben las tasas oficiales y llevan a cabo políticas mucho más restrictivas, lo que no sólo penaliza muchas partidas empresariales, sino que también históricamente acaba frenando las tasas de crecimiento de la economía y, en última instancia, provocando una recesión.

 

  • El comportamiento de la renta variable no sólo se basa en lo que sucede en la actualidad sino que depende en gran medida de las estimaciones futuras. En este sentido cuando la situación económica es muy favorable y el de desempleo es muy bajo, los inversores suelen hacer estimaciones demasiado optimistas. Sin embargo, la economía es siempre muy cíclica y cuando los datos económicos se empiezan a ralentizar (aunque sigan siendo buenos) decepcionan al mercado porque esperaba fuesen todavía mejores, lo cual comienza a generar una presión bajista sobre el precio de las acciones.

 

  • La mayor partida de gastos de las empresas son los salarios y cuando el desempleo es muy bajo las presiones salariales aumentan, reduciendo los márgenes empresariales de forma significativa. Sucede lo contrario en periodos en los que el desempleo es muy elevado.