Inversión | 11 noviembre, 2019

En el entorno actual, ¿debo vender o mantener mis inversiones?

Raúl Rendon Portfolio Manager

Invertir en el entorno socioeconómico actual

Los cambios estructurales en el entorno socioeconómico provocan cambios en los niveles de tipos de los bancos centrales

¿Vivimos en un mundo irreal? Recordando algunos de los eventos del pasado cercano hemos observado, entre otras cosas, una inversión de la curva de tipos de interés con posibles implicaciones recesionistas, retorica comercial beligerante entre EE. UU. y China, recesión técnica en Alemania, contracción de los beneficios empresariales, el tedioso camino del Brexit, la situación de la deuda argentina, la quiebra de Thomas Cook, y el posible juicio político a Trump. Sin embargo, incluso en este entorno, la mayoría de los principales índices de renta variable se acercan o alcanzan máximos del año.

No es de extrañar que en este entorno surjan dudas o reflexiones, y cabe preguntarse qué es mejor, si seguir invertidos o vender.  La realidad es que no es una respuesta sencilla, ya que trae consigo matices y costes de oportunidad que implican distintas respuestas dependiendo de cada perfil de inversión.

No se trata únicamente de cuál es la perspectiva del mercado, ya que esto es tan solo un punto de partida de gestión, pero la distribución de los activos ‘asset allocation‘ y la gestión de los riesgos de una cartera son parte medular del proceso inversor y al respecto no existen fórmulas únicas o universales que sean apropiadas para todos los inversores.

Para ponerlo en contexto con un ejemplo sencillo, un ‘hedge fund’ podría imponerse pérdidas acotadas en sus inversiones, cambiar de opinión con cierta agilidad, etc., situación que sería diametralmente distinta a –por ejemplo– un fondo de pensiones que tiene mandatos de gestión ajustados por cálculos actuariales acordes a los flujos que necesitaran los pensionistas. La toma de decisiones es distinta en ambos casos y disponer de diferentes opciones no implica que alguien tome una decisión incorrecta.

¿Qué tiene mayor ponderación o relevancia? ¿El coste de oportunidad asociado al estar fuera del mercado o el coste de afrontar una corrección y minusvalía del patrimonio?

Si bien lo anterior corresponde al mundo de los inversores institucionales, el inversor particular afronta retos adicionales, ya que debe equilibrar el coste entre capital financiero y el capital mental, que tienen un coste distinto en cada inversor. Nuevamente, entre estas dos aristas o perspectivas de costes no es posible tener una respuesta única a la pregunta de quedarme o abandonar la renta variable.

El coste asociado al desgaste mental es parte de la literatura financiera, pero es un concepto poco apreciado y aplicado en la vida cotidiana. Hay que tener en cuenta que la psicología financiera nos ha enseñado que el dolor de una pérdida de inversión es más intenso que el placer de las ganancias, lo que a priori hace que el coste de oportunidad -capital mental- de dejar de ganar sea más barato que el de mantener una posición y sufrir las perdidas. Sin embargo, también es importante no caer en la tentación de tomar ganancias sin un plan para volver a invertir, ya que como hemos observado los últimos años, hay inversores que solo han visto muy en la distancia como los mercados se reincorporan en su tendencia alcista, situación que irónicamente ha generado nuevos movimientos alcistas impulsados por inversores que tienen miedo de perder el ‘rally’.

¿Vaso medio vacío o medio lleno?

Lo malo: la literatura financiera menciona que uno debe dejar correr posiciones ganadoras y recortar las pérdidas rápidamente, pero ese aforismo no toma en cuenta aspectos como la valoración. Desde esta perspectiva, las valoraciones del mercado siguen siendo exigentes en las métricas de largo plazo (aunque así lo han sido los últimos años), por lo que desde esta óptica las rentabilidades potenciales podrían estar acotadas.

Lo bueno: algunas variables sugieren la posibilidad de una recuperación de la actividad (ciertos analistas incluso empiezan a mencionar una recuperación global sincronizada) que deberían reflejarse durante el primer trimestre del 2020. Los bancos centrales siguen en un modo acomodaticio, las tensiones comerciales entre EE. UU. y China se han reducido y crecen las expectativas de que diversas economías se embarquen en medidas de estímulo fiscal.

Si la renta variable no ha caído con el deterioro que hemos vivido desde otoño del año pasado, ¿cómo reaccionarán cuando las variables macro o los beneficios empresariales mejoren?

¿Es prudente tomar beneficios después de un año sumamente positivo?

Como podrá imaginar, no hay una respuesta única. Probablemente, la respuesta individual debería recaer en el coste financiero y mental, por lo que repetimos una pregunta anterior: ¿qué valoro más? ¿El coste de oportunidad de dejar de dejar de ganar en el mercado o el coste en mi cartera si los mercados revierten la tendencia? A este respecto, es importante tener una metodología suficientemente robusta para llegar a conclusiones suficientemente objetivas intentando no mezclar los sentimientos o estado de ánimo en las decisiones de inversión tal y como señalábamos en un artículo pasado.

Recuerde no juzgar su decisión por el resultado ‘outcome bias sino por el proceso de decisión que le llevó a tomar un curso de acción, proceso por demás importante cuando factores externos e incertidumbre forman parte de la fórmula. Nassim Taleb menciona que “un error no es algo que se determinará después del hecho, sino a la luz de la información disponible hasta ese momento”. Dicho de otra manera, un mal resultado no puede ser automáticamente catalogado como una mala decisión (y a la inversa).

Si el entorno genera preocupaciones, ya sea porque los activos han rebasado expectativas iniciales o bien porque los activos no han reaccionado a los fundamentales que uno se planteó inicialmente, habrá que tomar una decisión importante. De ahí que recomendemos  consultar con su asesor financiero, quien le podrá mostrar alternativas y productos que le permitan tomar decisiones de inversión con mayor eficacia.

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