string(7) "interna" Educación financiera | 22 marzo, 2018

El principal problema del inversor

Raúl Rendon Portfolio Manager

“El principal problema del inversor, e incluso su peor enemigo, es probablemente él mismo”

Ésta frase de Benjamín Graham (considerado el padre de la inversión en valor —value investing—) es una de las frases que sin duda me han acompañado durante mucho tiempo y que trato de recordar con frecuencia.

Me parece una frase sumamente interesante, y es que al plantear la pregunta: ¿Qué es lo que determina la rentabilidad de un inversionista?. He encontrado múltiples respuestas que tienden a ser complejas; sin embargo, normalmente una de las más importantes, desde mi punto de vista, no siempre forma parte de las opciones. A mi parecer, uno de los factores más relevantes es el ‘comportamiento humano’.

Durante décadas, la teoría económica ha expuesto la idea de que el hombre es racional y que puede maximizar sus beneficios en su propio interés. Sin embargo, las teorías de las finanzas conductuales (behavioral finance) han documentado particularidades de conducta económica que incumplen la teoría tradicional, y es que, como mencionábamos en nuestro último artículo, es difícil controlar los sentimientos al invertir, porque como humanos somos susceptibles de entrar en tendencias, inconscientemente influidos por historias y pensamientos de masas, adoptándolas como propias.

El Dr. Daniel Crosby, en su libro The Laws of Wealth, menciona que economistas y psicólogos han identificado 117 sesgos que oscurecen la lucidez financiera para tomar decisiones de inversión. Dicho de otra manera: existen muchas formas de equivocarse a causa de nuestros sesgos personales; y es que es difícil de aceptar, pero la mayoría de nosotros tendemos a la impaciencia y a la arrogancia, algo que en último término, nos impide lograr nuestras metas financieras.

Nuestra tendencia hacia el orgullo es la fuente de errores cognitivos, incluyendo el pensamiento basado en unos conocimientos excepcionales, lo cual lleva al exceso de confianza; y es que este condicionante es el que probablemente explica por qué hay inversores que toman posiciones concentradas pensando que lo tienen todo bajo control, o qué decir de aquellas inversiones en activos con altos ratios de valoración, ante la creencia de que se tendrá la habilidad de salir en el momento justo antes de que se corrija el precio.

No deja de ser interesante que el exceso de confianza haya llevado a personas a comprar en las burbujas, llámese la burbuja tecnológica, burbuja inmobiliaria…

¿O qué decir del Bitcoin, en el que personas que invirtieron a finales del año pasado han perdido por lo menos la mitad de su inversión?

¿Somos lo suficientemente buenos invirtiendo?

 

Si bien los errores en las inversiones se reflejan en el resultado final, yo creo que los errores se generan en las etapas iniciales del proceso inversor, ya que la toma de decisiones de manera disciplinada debería ser nuestro punto de partida para alcanzar nuestras metas financieras. Nassim Taleb suele decir que “un error no es algo que se determinará después del hecho, sino a la luz de la información disponible hasta ese momento”.

Admitir los propios defectos y aceptar la implementación de reglas es la mejor manera de manejarse a uno mismo y a su riqueza. En este sentido, si el autocontrol y la disciplina son un buen predictor de retornos, la disposición a buscar ayuda (en este caso su asesor financiero) debería ser un buen condicionante para las inversiones exitosas.