Innovación | 24 agosto, 2017

El gran desafío de la industria relojera suiza

David Requena Third Party Products

El tradicional reloj suizo es sinónimo de calidad, elegancia y lujo, características que lo han convertido en referencia dentro del sector. Tanto es así que sus relojes acaparan el 57% del mercado mundial y constituyen una gran fuente de beneficios para la sólida economía suiza. No obstante, el sector se encuentra lejos de estar en su mejor momento y la entrada en escena de los relojes inteligentes ha supuesto una fuerza disruptiva que ha puesto a prueba la capacidad de adaptación de la industria.

Durante el periodo comprendido entre 2011 y 2014 el dato de exportaciones de relojes suizos no hizo más que crecer, en gran medida por las buenas cifras de ventas en el continente asiático con Japón, China y Hong Kong a la cabeza. No obstante, esta tendencia se ha visto alterada desde entonces y a finales de 2016 la caída en las exportaciones fue de casi 3 billones de francos suizos. Observemos la evolución en el siguiente gráfico:

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Las mismas conclusiones podemos extraer del comportamiento bursátil de las principales compañías del sector, Swatch y Richemont, las cuales dibujan un panorama muy similar:

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Paralelamente nos encontramos con el gran avance en las ventas de smartwaches.

Desde el lanzamiento de los primeros relojes inteligentes de la mano de Motorola, Samsung y Google en 2014, el impacto en el mercado de relojes tradicionales ha sido evidente.

Sin embargo el consenso general está de acuerdo con que el lanzamiento del Apple Watch en abril de 2015 fue lo que impactó con mayor profundidad. Según publicaba la Federación de Relojes Suizos en 2016, Apple había vendido más relojes que cualquier marca de relojes suiza, con la única excepción de Rolex.

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La respuesta por parte de la industria no se ha hecho esperar y ya hemos visto como las principales compañías relojeras han empezado a buscar fórmulas para combatir la inevitable inclusión de la tecnología en su negocio. Marcas como Tissot o Tag Heuer han lanzado sus primeros relojes inteligentes pero si es cierto que los niveles de ventas han sido muy discretos.

Es evidente que la industria tiene un gran reto por delante y la firma de acuerdos con Google, Qualcomm u otras compañías tecnológicas está siendo la fórmula elegida para afrontarlo.