Fintech | 30 octubre, 2017

El futuro de la banca

Alejandro Moreno Gestor de Clientes

Descubra como las empresas tecnológicas y la banca compiten en una carrera apasionante por el futuro.

Si hoy preguntásemos a una persona de 40-50 años cuáles fueron los cambios tecnológicos que marcaron su infancia y su juventud nos diría que, para él o ella, la llegada del color a la televisión, el walkman y más tarde el CD, fueron los grandes cambios. Estos cambios ya se nos antojan muy lejanos; es más, alguna que otra generación ya ni sabrá siquiera de qué hablo, pero estos fueron los albores de la digitalización de las cosas.

Hoy nos resulta impensable vivir sin estar pegados a nuestro móvil, pero nuestros mayores resolvían los problemas del mundo con llamadas de fijo a fijo o llamando a la puerta de una casa.

En plena revolución tecnológica, la proliferación de startups con productos y servicios a la vanguardia de la transformación es una constante y el universo enorme. Están creciendo en todas las direcciones y penetrando en todos los sectores de actividad. Su carácter disruptivo se hace patente en compañías como Uber, que está revolucionando el transporte de personas o iRobot, que ofrece robots de limpieza para el hogar completamente autónomos.

La irrupción de estas compañías en el sector bancario se ha producido por varias vías. Con la llegada del comercio por Internet, apareció Paypal como herramienta de pago seguro frente al tradicional uso de tarjetas de crédito que permitía revertir el pago en caso de  transacción fallida.

También, aunque de forma más tardía, las redes sociales como Facebook o Google+ han sacado partido a la ingente cantidad de usuarios de sus servicios y a la información que obtienen de ellos, creando monederos virtuales y obteniendo licencias bancarias incentivando así las transacciones económicas realizadas a través de sus plataformas. Recientemente han surgido muchas aplicaciones que facilitan la monitorización de nuestros gastos personales y nos ayudan a optimizarlos.

En resumen, han buscado innovar frente a la banca tradicional, centrándose en la experiencia del usuario para que este utilice dichas plataformas y no recurra a las herramientas proporcionadas por los bancos.

RETOS DE LAS TECNOLÓGICAS FRENTE A LA BANCA

Sin embargo, estas compañías tecnológicas no tienen la imagen de seguridad que sí ostentan todavía hoy las entidades financieras. Varios son los casos de ataques informáticos globales que han conseguido robar información personal a miles de usuarios en diferentes plataformas.

Casos como el robo de las contraseñas de uno de los mayores proveedores de correos electrónicos a nivel mundial durante este año o el robo de cuentas a plataformas online están a la orden del día.

A pesar de que la banca también ha sufrido casos de filtraciones importantes, ha sabido reaccionar protegiendo la confidencialidad y minimizando el impacto. Además, estas entidades tienen una tradición histórica en la actividad bancaria que las tecnológicas no tienen, lo que dificulta que el público esté dispuesto a depositar sus ahorros en estas compañías.

Si nos centramos en la Banca Privada, debemos comprender que, si bien es un sector que está dirigido a un universo de clientes generalmente de mayor edad y menos ávido de nuevos desarrollos tecnológicos, la inmediatez es algo que se consigue con una sencilla llamada, la visita personalizada del Asesor/a y la disposición de un equipo para dar un excelente servicio.

La pregunta que se plantea aquí es saber si las compañías tecnológicas podrían saltar la brecha de las relaciones personales que se generan entre banco y cliente, así como la fidelización del mismo, vinculándolo por periodos de entre 10 y 30 años continuados tal y como se da hoy en día.

Otro factor determinante está siendo la capacidad de adaptación de la banca al nuevo entorno y la inversión en I+D+i para lograrlo a pasos agigantados consiguiendo, como mínimo, competir con las tecnológicas a través de la adquisición de startups y el desarrollo propio de nuevas tecnologías.

RETOS DE LA BANCA FRENTE A LAS TECNOLÓGICAS

En lo que concierne al sector financiero y de cara al cliente final, hay tres ramas de actividad en las que las compañías tecnológicas están entrando con fuerza: los medios de pago, los préstamos y las inversiones.

Estas nuevas plataformas están ofreciendo nuevas soluciones en estas tres líneas de negocio tradicionales. Sin embargo, las entidades bancarias deben impulsar el desarrollo de dichas soluciones a través de sus propias plataformas. De este modo, frenarán la proliferación de estas startups y protegerán su fondo de comercio.

Por ello, el reto de la banca es saber identificar las grandes tendencias que se van dibujando en la industria tecnológica para implementarlas rápidamente en su propio entorno y cubrir un espacio que amenaza a su actividad. Si podemos acceder a Spotify o Netflix por teléfono, ordenador y televisión, ¿por qué no podríamos hacer lo mismo con nuestra cuenta bancaria o cartera de inversión?

Ser también el motor del cambio es parte de la responsabilidad de la banca dentro de su sector y ofrecer accesibilidad a sus servicios desde cualquier plataforma es algo que deberá materializarse en el futuro próximo, así como el redireccionamiento hacia otros servicios que los clientes puedan demandar.

Con toda esta transformación, la banca también está buscando ser más eficiente en su estructura corporativa, automatizar procesos y ser más competitiva, todo ello en un entorno de tipos históricamente bajos que no facilita la ampliación de los márgenes y donde la optimización de costes es un punto clave para la subsistencia.

PANORAMA FUTURO DEL SECTOR

Siempre vemos el imaginario del futuro completamente dominado por pantallas, máquinas y robots en los que la interacción humana queda completamente apartada del día a día entre empresa y cliente; este cambio es imparable. No obstante, para visualizar el futuro de la banca hay que entender qué es lo que la banca está haciendo para defender su actividad.

Las plataformas web y las aplicaciones de las entidades bancarias están siendo clave para que estas puedan seguir siendo competitivas, permitiendo la tramitación de transacciones, préstamos, líneas de crédito e inversiones a través de estos medios. A pesar de ello, existen voces que vaticinan un futuro sin banca y dominado por las compañías tecnológicas. ¡Nada más lejos de la realidad!

Entidades como BBVA priorizan la evolución y el desarrollo constante de nuevas tecnologías, aplicables dentro del Grupo y extrapolables a muchos otros sectores. Están impulsando la accesibilidad, la seguridad y la diversidad de todos los servicios existentes y creando otros nuevos.

Adicionalmente, la transformación e implementación de soluciones tecnológicas también se está desarrollando para sus procesos internos que, aunque poco visibles para la industria, a medio y largo plazo serán también fundamentales para su competitividad y liderazgo en diferentes mercados.

A nivel sectorial, muchas entidades también están apuntando a un crecimiento diversificado en actividades ajenas a la propia banca y trabajan para constituirse en plataformas que faciliten muchos otros productos y servicios que los propios de la banca, como son la ayuda en la gestión de la economía personal o el acceso a plataformas de nuestro interés.

Parece evidente pensar que estamos en plena revolución bancaria, un momento histórico para el sector y una industria que en un futuro podría ser el referente de nuestro día a día para encontrar cualquier cosa que podamos necesitar, desde hacer la compra de alimentos hasta conectarnos a una plataforma de videojuegos.