Coronavirus: Análisis de la situación económica

Alberto Villasán Investment and Markets Director

¿Qué está sucediendo en los mercados financieros?

Durante las últimas semanas, hemos presenciado fuerte descensos en todos los mercados de renta variable mundiales acompañados por otros movimientos contundentes en la mayoría de activos financieros.

Las bolsas europeas han experimentado caídas del orden del 30% en tan sólo dos semanas, mientras que en otros países, como en el caso de Brasil, las caídas han llegado al 50% con respecto a los niveles marcados a finales del año pasado.

La razón que hay detrás de estos fuertes descensos es la propagación del virus COVID -19, comúnmente llamado Coronavirus, y sus previsibles efectos en la economía, beneficios empresariales, y tejido productivo mundial.

La magnitud y velocidad de las caídas son extremadamente contundentes en términos históricos, sólo comparables con los años 1929 y 1987 donde los mercados cayeron con fuerza dando pie a caídas adicionales en el caso del 1929, y a una recuperación total en el caso del año 1987.

Durante la última semana, los movimientos correctivos no sólo se han desarrollado en los mercados de renta variable, sino que se han extendido a otros mercados, tradicionalmente menos volátiles, como el mercado de crédito (bonos de empresas y gobiernos), poniendo de manifiesto la incertidumbre por parte de los inversores globales sobre la magnitud y consecuencias de la propagación del virus.

¿Cuáles podrían ser las consecuencias para la economía y los mercados?

En este estadio resulta muy difícil de predecir las consecuencias sobre la economía real y el sector empresarial. El motivo es que no hay situaciones históricas con las que comparar la actual de forma fiable. Creemos, en cualquier caso, que la economía global está debilitada debido al elevado nivel de deuda, por lo que somos cautelosos en cuanto a la evolución de la actividad económica.

Los inversores deben tener en cuenta que la economía no es algo de pueda apagarse y encenderse de forma “binaria” y que la situación de muchas empresas y sectores productivos era ya muy frágil antes de la crisis. A modo de ejemplo, un tercio de las 2000 empresas del índice de pequeñas compañías de Estados Unidos Russell 2000 presentaban beneficios negativos a finales del 2019, una situación propia de periodos de crisis y recesión económica.

Es razonable pensar que muchas de estas empresas podrían tener serios problemas de solvencia en caso de no recibir ingresos durante un “prolongado” periodo de tiempo.

En cuanto a los mercados financieros, la mayoría de ellos presentan unas valoraciones menos “caras” después de las caídas de sus cotizaciones. El inversor debe tener en cuenta que unas valoraciones menos “caras” no es sinónimo de unas valoraciones más “baratas” y que, por lo tanto, no es descartable que nos enfrentemos a caídas adicionales de los mercados si la situación se acentúa y la recesión económica global se materializa.

Por otro lado, no dudamos de que gobiernos y bancos centrales harán todo lo posible por mantener la actividad económica y “subvencionar” mediante paquetes de ayudas monetarias y fiscales a aquellos sectores y empresas más débiles, por lo que el daño real podría ser menor al que las circunstancias actuales apuntan.

El principal problema es que es extremadamente complejo predecir el impacto y profundidad de la crisis dado que no tenemos antecedentes y la situación es completamente nueva, no sólo para los inversores sino también para gobiernos y el resto de agentes económicos.

¿Qué recomendamos hacer en estas circunstancias?

Como ya sabrán muchos de nuestros lectores, el proceso de construcción de una cartera de inversión comprende dos decisiones relevantes. Una decisión estratégica, con un horizonte inversor de 3 años, y una táctica, con un horizonte de 1 a 6 meses.

  • La decisión estratégica hace referencia al nivel de riesgo estructural de mi patrimonio. Para lo cual solemos tener en cuenta las valoraciones de los activos de largo plazo y sus rentabilidades esperadas.
  • La decisión táctica tiene en cuenta la visión de los mercados de corto plazo, y suele ser la parte minoritaria del riesgo de una cartera dado su nivel de impredecibilidad y grado de volatilidad en las cotizaciones en ese periodo de tiempo.

En este entorno, en el que los activos financieros están menos “caros” no aconsejamos modificar el nivel de riesgo a largo plazo (posicionamiento estratégico) hasta comprobar el desarrollo y grado de profundidad de la crisis. Consideramos que los activos no han ajustado lo suficiente sus valoraciones como para incrementar de forma sustancial el riesgo sin tener visibilidad con respecto al grado de desarrollo de los acontecimientos.

Con respecto a las decisiones tácticas o de corto plazo, la situación actual de elevada volatilidad es el entorno perfecto para modificarla y sacar partido en función de los niveles de sobreventa de los mercados, dinámica o momentum del resto de inversores, y consenso de mercado. Aunque debe tenerse en cuenta que siempre aconsejamos que represente una parte minoritaria de la cartera.

¿Otras consideraciones?

Existen así mismo otras consideraciones igualmente relevantes a la hora de invertir en este entorno, tales como: cómo puedo proteger mi patrimonio, la liquidez de los mercados financieros, o activos e ideas de inversión a evitar.

La relevancia de las mismas y su grado de complexidad hacen que sean objeto de otras notas técnicas que iremos desarrollando durante los próximos días, a la vez que haremos una actualización detallada sobre la evolución de la crisis y los mercados financieros.

Por último, nos parece interesante destacar la evolución positiva de nuestras estrategias de inversión en este entorno, diferenciándose de forma relevante del resto de estrategias de inversión del mercado, así de los principales índices financieros. Protegemos el patrimonio de nuestros clientes y contamos con todo el potencial de compra, para sacar partido de las oportunidades que pensamos que los mercados financieros nos brindarán durante los próximos trimestres.