Economía, Educación financiera, Inversión | 16 septiembre, 2020

¿Cómo invertir en divisas?

Diego Balsa Portfolio Manager

En un contexto donde las rentabilidades esperadas a largo plazo de los principales activos (tanto financieros como no financieros) son muy bajas, muchos inversores buscan en las divisas una fuente adicional de rentabilidad o de diversificación de sus inversiones. ¿Pero cómo invertir en divisas?

¿Qué factores tener en cuenta a la hora de invertir en divisas?

El comportamiento de las divisas es muy difícil de predecir en el corto plazo, ya que su evolución depende de muchas variables. La cotización de un bono del tesoro, por ejemplo, depende sólo de la evolución de la TIR (la Tasa Interna de Retorno, es decir, la rentabilidad que genera el bono, puesto de forma muy sencilla) o tasa que ofrece esa emisión.

En el caso de las divisas, sin embargo, influyen múltiples factores (tanto económicos como políticos) y, además, relativos entre dos países o regiones. No basta, por tanto, con pronosticar cómo evolucionará un país en términos absolutos, si no que habrá que determinar como lo hace en términos relativos contra otra región.

A largo plazo, sin embargo, las dinámicas de algunas divisas son más estables o predecibles, ya que hay regiones que cuentan con unas características económicas estructurales que hacen que su divisa se deprecie o fortalezca en el largo plazo. El franco suizo, por ejemplo, es la divisa más fuerte del mundo en el largo plazo.

A la hora de invertir en divisas también es importante tener en cuenta que existen distintas alternativas para llevarlo a cabo. Una de ellas sería comprar activos de ese país o región, como en el caso del franco suizo, por ejemplo, comprar bonos o acciones de empresas suizas.

Los problemas de esta primera alternativa son principalmente dos. Por un lado, limitamos las inversiones a un país concreto por lo que reducimos mucho nuestro universo de inversión. Por otro, si la divisa de ese país se aprecia mucho, sus empresas pierden mucha competitividad frente a las de otras regiones. Además, sus ingresos en el extranjero caen de forma significativa por ese efecto de apreciación de su divisa (factores importantes que pueden acabar penalizando su cotización o incluso solvencia frente a empresas de otros países).

Existe, sin embargo, otra alternativa para tratar de beneficiarnos de la apreciación de una divisa concreta pero sin centrar las inversiones en ese país o región. Podemos invertir en cualquier lugar del mundo y en cualquier activo pero con la exposición a divisa que queramos en cada momento.

Volviendo al caso del franco, si queremos invertir, por ejemplo, en acciones o bonos de empresas de Reino Unido pero preferimos invertir en francos que en libras, podríamos hacerlo. Paralelamente a la inversión en el país británico, compraríamos un contrato a plazo (forward) de divisa para cambiar el riesgo de divisa (se trata de instrumentos financieros muy utilizados y fáciles de operar). De esta manera nuestra inversión dependería tanto del comportamiento de las acciones o bonos de empresas de Reino Unido como de la evolución del franco suizo.

En el mercado hay muchos vehículos de inversión que ofrecen ya integrado este servicio de cambio de riesgo de divisa para facilitar la operativa. Un ejemplo son los fondos de inversión que invierten en cualquier parte del mundo pero que se pueden contratar con la divisa cubierta a dólares, euros, francos, etc.

 

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