Educación financiera | 22 junio, 2020

Cómo controlar las emociones para no tomar decisiones precipitadas

Raúl Rendon Portfolio Manager

Los periodos de pánico y/o euforia traen a la mente la pregunta recurrente de cómo controlar las emociones para no tomar decisiones precipitadas; al respecto no existen recetas generales ya que cada individuo refleja una personalidad diferenciada producto de su experiencia y conocimiento. En este sentido –por ejemplo- una persona que le gusten deportes extremos tendrá un concepto distinto del riesgo que –digamos- alguien que le gusten deportes más tradicionales.

Paso inicial: conócete a ti mismo.

Hay que ser muy claros al definir nuestro perfil de riesgo. En mi experiencia, los inversionistas que tienen periodos significativos de estrés derivan de la posesión de activos de inversión que no empatan con su tolerancia a la volatilidad y aversión al riesgo.

Este paso es el más importante de todos, ya que probablemente usted conocerá mas de una persona que se vuelve “conservadoramente agresivo” en mercados alcistas persiguiendo activos de moda y “agresivamente conservador” en mercados bajistas aludiendo que ese tipo de activos no eran aptos para su perfil.

El ser congruente entre las capacidades de tolerancia propias e inversiones son la base para moderar periodos de estrés que en su caso, nos pueden llevar a tomar decisiones incorrectas.

En este sentido comparto la idea de no juzgar las decisiones por el resultado ‘outcome bias’- sino por el proceso de decisión que lo llevó a tomar un curso de acción, proceso por demás importante cuando la incertidumbre y elementos exógenos son parte de la fórmula; dicho de otra forma, un mal resultado no puede ser automáticamente catalogado como una mala decisión (y a la inversa).

Definido claramente lo anterior, tenemos la mayor parte del juego ganado, por lo que los siguientes pasos se concentran mayormente en ejercicios de disciplina y orden.

Siguientes pasos

Tenemos que ser consientes que el mundo financiero no está libre de riesgos y el futuro no es pronosticable, de ahí que lo normal es que tengamos episodios en el que nuestra visión en un activo o activos difiera de nuestra expectativa inicial, generando periodos de estrés.

Evolutivamente, el estrés ha sido un mecanismo del cerebro para tratar de protegernos al prepararnos para manejar amenazas potenciales, en esta situación nuestras glándulas suprarrenales liberan hormonas -como la adrenalina y cortisol- afectando nuestro cerebro acentuando determinados sesgos -mayor pesimismo, menor paciencia, rigidez mental, etc. características por demás negativas para el inversionista ya que predisponen a actuar de manera impulsiva.

Dos ámbitos de acción: a nivel de cartera y a nivel de salud personal.

A nivel de cartera

  • Ser hiper-realista: aceptar en donde se encuentran los precios actualmente y evaluar objetivamente si la tesis de inversión ha cambiado o simplemente se ha aplazado. No caer en la tentación de desear una recuperación si los argumentos han cambiado. Recuerde que el sentimiento de culpa o de arrepentimiento ni le regresará el dinero ni le ayudará a concentrarse.
  • Menos es más ‘cognitive overload’: actualmente la información fluye con rapidez y esto tiene el riesgo de saturarnos mentalmente generando parálisis en nuestras decisiones. Sea selectivo con sus fuentes y que éstas sean reducidas para controlar los datos que procesa.
  • Contraste su punto de vista ‘confirmation bias’. El hombre por naturaleza busca opiniones que refuerzan sus creencias propias, por lo que es conveniente ver puntos de vistas diferentes. Al respecto, asegúrese que a quien consulta sea suficientemente objetivo; recuerde que los ‘ultrabears’ -que siempre esperan un mercado bajista- son tan malos como los ‘ultrabulls’ -ven cualquier oportunidad para esperar alza de los activos- Los mercados tienen ciclos y es importante adaptarse a cada uno de ellos.
  • No se enamore de los activos: considere que sus activos financieros son el medio para lograr sus objetivos de medio-largo plazo y no mantenga un activo sólo porque ya le ha dedicado tiempo y/o recursos ‘sunk cost’. Seguramente conocerá a alguien que ha mantenido por mucho tiempo un activo y no lo vende por la esperanza de que en algún momento pueda tan solo recuperar su inversión.
  • Lleve una bitácora de decisiones: Recuerde cuales fueron los motivos que lo llevaron a tomar una decisión y cuál fue el resultado para poder extrapolar situaciones.
  • Diversificación: No hay mucho que hablar al respecto, la literatura financiera es clara al respecto.

A nivel de salud personal

  • Ejercicio: no es una recomendación trivial, el ejercicio regular mejora la calidad del sueño y mejora la calidad de vida que le permitirá manejar con mayor habilidad los periodos de estrés.
  • Alimentación sana: Evitar alimentos procesados, evitar la ingesta de bebidas alcohólicas, etc. recuerde que todo lo que ingiere alimentará a su cerebro.
  • Técnicas de meditación y respiración: Actividades que aportan diversos beneficios, al respecto existe mucha literatura que nos enseña las bondades de dichas técnicas para fortalecer la corteza cerebral ‘neo córtex’, parte del cerebro que es la encargada de racionalizar nuestras decisiones.
  • El estrés es parte de la naturaleza que vivimos en los mercados financieros, y el mayor daño en las inversiones ocurre cuando memoria y emoción trabajan conjuntamente, de ahí que espero estos consejos le aporten mayor salud mental y, sobretodo, mejor manejo de sus recursos.

Buena suerte.

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