Te interesa, Vida Saludable | 7 octubre, 2020

6 hábitos para una vida saludable en la nueva normalidad

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Cinco claves para un corazón sano

Nos hemos acostumbrado a escuchar que los factores que perjudican a un corazón sano son los propios de las sociedades occidentales; sin embargo si eliminásemos las conductas de riesgo evitaríamos el 80 % de las enfermedades cardiovasculares.

Crear hábitos saludables siempre es un desafío en circunstancias normales.

Ahora, durante lo que muchos han bautizado como la nueva normalidad generada por el Covid-19, es necesario hacer un esfuerzo extra para mejorar la nutrición, cuidar del estado de ánimo o canalizar los miedos para tener una vida más sana. Por ello, hemos destacado 6 hábitos para llevar una vida saludable en la nueva normalidad.

Los malos hábitos nos pasan factura 

Nadie estaba preparado para vivir una pandemia y, mucho menos, para tener que adaptar su vida, su trabajo o sus relaciones sociales a una nueva realidad. El teletrabajo, el miedo al contagio o la menor vida social pueden afectar la salud física y emocional, por lo que debemos ser conscientes de que cuidarnos es una prioridad.

La pandemia del Covid-19 tiene varias dimensiones. En un principio se afectó a la salud física, después la economía y en un tercer momento, la salud mental, que tiene que ver con el reajuste de todo lo vivido. El confinamiento nos ha hecho ser más sedentarios y nos ha aislado socialmente. Algunos han aumentado la ingestión de comida (no siempre saludable) y otros lo han vivido como una situación estresante o con una inmensa tristeza. La falta de ejercicio, el no llevar una dieta saludable o el estrés son factores que ponen en jaque nuestro bienestar y nuestra salud.

Ahora sabemos que una nueva realidad se impone y que debemos aprender a convivir con ella para, sobre todo, gozar de una buena calidad de vida y de bienestar emocional. De lo contrario, nos pasará factura.

6 hábitos saludables para la nueva realidad

1. Elabora un horario que combine trabajo, ocio y ejercicio

Establecer un horario es fundamental para gestionar bien el tiempo. Muchas empresas han optado por el teletrabajo como forma segura de evitar el contagio y mantener el puesto de trabajo de sus empleados. Trabajar desde casa tiene sus pros y sus contras, pero el mayor inconveniente es que puede hacerse eterno. Lo ideal es establecer franjas de trabajo que permitan trabajar con un buen rendimiento (una o dos horas seguidas) y romper la rutina con algún ejercicio físico (sentadillas, subir escaleras, bicicleta estática o estiramientos) o bien para tomar algún tentempié o beber agua. Distingue muy bien la hora de comer del trabajo para que puedas desconectar durante la comida y darte un respiro. Reservar unos minutos al día para meditar, escuchar música, pasear o tomar el sol en la terraza es interesante para poder nutrirnos a nivel emocional y gestionar el estrés.

2. Cuida la alimentación

Durante el confinamiento, la ansiedad puede ser el detonante de comer compulsivamente alimentos no muy saludables. Este tipo de conductas nos calman o nos llenan un vacío pero nos perjudican a medio y largo plazo. No hay que olvidar añadir a la lista de la compra alimentos saludables para evitar comer o picar entre horas: dulces, refrescos o bollería industrial. Incluir snacks nutritivos como frutos secos, yogur, fruta o pan integral, así como elaborar un menú semanal para asegurarnos una dieta adecuada que no dé pie a la improvisación puede ser una buena estrategia.

3. Programa tu vida social

El confinamiento o la restricción de movimientos hace que la vida social se resienta y, en consecuencia, nuestro bienestar emocional. La tecnología nos lo pone más fácil y es muy recomendable llamar regularmente a familia y amigos para sentirnos cerca de los que queremos. Un truco es desayunar, hacer el aperitivo o cocinar en videollamada.

4. La salud mental es una prioridad

La nueva normalidad ha hecho tambalear nuestros planes y proyectos. Esta situación de incertidumbre, el aislamiento social o las dificultades familiares y económicas puede ser emocionalmente muy dura, por lo que es bueno ser conscientes de nuestros límites y pedir ayuda. El primer paso es identificar nuestras emociones o los puntos de incomodidad y generar espacios que nos permitan autorregularnos cuando las emociones se manifiesten de una manera muy intensa e interfieren en nuestro bienestar, en el rendimiento laboral o en las relaciones familiares. Nos pueden ayudar mucho las técnicas de relajación, la práctica del yoga, la meditación o el mindfulness.

5. Toma medidas de seguridad realistas

En el punto medio está la virtud. Debemos ser conscientes de la importancia de las medidas de protección, pero evitar los estados de hiperprotección o hipocondríacos que podrían bloquearnos, dificultar nuestra vida o ser completamente inútiles, como el uso de guantes sin un motivo específico.

6. Ante la incertidumbre, vive el aquí y el ahora

La ansiedad sobre lo que pasará y la sensación de no tenerlo todo bajo control pueden afectarnos y causarnos mucho estrés. Un buen recurso es ir al día, aprovechar y disfrutar el hoy y no angustiarse en exceso por el mañana. Eso no quiere decir no intentar planificar o buscar soluciones sino contemplar la posibilidad de que esta nueva realidad es cambiante, aprender a ser flexible y disfrutar de lo que es posible hoy.

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