¿Qué es la energía distribuida?

Los sistemas de energía distribuida (o energía descentralizada) se basan en la instalación de puntos de producción y suministro cercanos a los lugares de consumo, pudiendo abastecer desde un solo edificio hasta una ciudad entera. La energía distribuida ofrece numerosos beneficios medioambientales, económicos y sociales. Algunos ejemplos de energía distribuida pueden ser los sistemas de energía solar fotovoltaica (paneles solares) o pequeños sistemas de energía eólica (aerogeneradores)


¿Por qué invertir en energía distribuida?

Ayuda a la reducción de emisiones de CO2

Ayuda a la reducción de emisiones de CO2

La mayoría de sistemas de energía distribuida son sistemas de energía renovable. El aumento de estos sistemas, por lo tanto, ayudará a la reducción de emisiones de CO2 y en consecuencia, ayudará a proteger nuestro planeta

Ahorro en la instalación

Ahorro en la instalación

Los sistemas de energía distribuida son mucho más baratos de instalar en relación a las centrales eléctricas tradicionales. Adicionalmente, son mucho más flexibles y rápidos de instalar, convirtiéndose en opciones ideales para zonas rurales y menos favorecidas con dificultades de abastecimiento. Además, al requerir una operativa y mantenimiento locales, dichas facilidades contribuyen a la generación de empleo en estas zonas

Precios competitivos

Precios competitivos

Al estar más cerca del consumidor, las redes de transporte son más cortas. Esto significa mejor fiabilidad y calidad del sistema eléctrico, así como una reducción en las pérdidas de energía. Consecuentemente, esto se traduce en precios mucho más competitivos para el consumidor final

¿Cómo invertir en energía distribuida?

Para invertir en energía distribuida hemos seleccionado las empresas y vehículos de inversión más relevantes a nivel mundial: